Martino recordó en el programa “Mujer Brillante” (emitido este lunes por RCCTV) que, siendo niña, fue víctima de abuso por parte de un extraño, una situación que mantuvo en silencio durante años debido al miedo. “El abusador me hacía creer que si yo hablaba le iba a hacer algo a mis hermanos o a mis padres”, relató. Ese temor constante impactó profundamente en su desarrollo, afectando su rendimiento escolar y su tranquilidad cotidiana, incluso al momento de dormir.

El peso de ese secreto también influyó en su relación familiar. Si bien señaló que su padre con el tiempo cambió y mejoró su trato hacia ella, reconoció que en su infancia él era muy celoso en su afán de protegerla. Años después, cuando se enteró del abuso, el golpe emocional fue fuerte. “Me dio lástima también de que después se haya enterado de que yo sufrí eso de niña”, expresó.
Ya en su etapa adulta, Martino incursionó en el modelaje, una etapa que —según admitió— hoy analiza con una mirada crítica. Recordó el impacto que tuvo en su familia, especialmente en su padre, quien llegó a sentirse avergonzado al verla expuesta en imágenes públicas. “Para papá fue un dolor, una humillación tremenda”, señaló.
Con el paso del tiempo, la exmodelo manifestó haber experimentado un profundo arrepentimiento por algunas decisiones tomadas durante su carrera. En particular, reflexionó sobre el tipo de contenido que generaba y su efecto en los demás. “Entendí que muchas de esas fotos también fueron de tropiezo para los hombres”, sostuvo, al considerar que su trabajo pudo haber influido negativamente en la conducta o pensamientos de otras personas.
El punto de quiebre, según su relato, llegó a partir de una experiencia espiritual que describe como un proceso de confrontación interna. Martino asegura que el Espíritu Santo le hizo ver aspectos de su vida que necesitaban ser transformados. “Me empezó a confrontar diciéndome que no era una buena mujer, ni una buena hija, ni una buena mamá como yo pensaba”, afirmó.
Este proceso, indicó, también la llevó a replantear su rol dentro de su familia, reconociendo actitudes que, según su visión actual, afectaban a su esposo y a la dinámica del hogar. “Entendí que también yo tenía responsabilidad en lo que le estaba pasando a mi marido”, agregó.
Martino describió esta etapa como un “milagro”, destacando que la transformación no se dio en un ámbito religioso tradicional, sino en su vida cotidiana. “Dios obra en todos los lugares, no solamente en los templos”, expresó, resaltando que tanto ella como su pareja vivieron procesos de cambio simultáneos en distintos contextos.
Hoy, su testimonio se centra en la fe, el arrepentimiento y la posibilidad de reconstruir la vida a partir de experiencias dolorosas, con un mensaje que apunta a la esperanza y la restauración personal.














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