El comisario José Vega, director de la Policía de Alto Paraná, confirmó en una entrevista con RCC Radio que el ataque se ejecutó de forma simultánea entre la 1:00 y la 1:30 de la madrugada. El megagrupo criminal, distribuido en al menos cinco vehículos (entre ellos camionetas Hyundai Tucson y automóviles Toyota tipo Premio o Allion), sitió la zona comercial sobre la Ruta PY06 para atacar en paralelo tres bancos y una casa de cambios.

El éxito del millonario golpe fue parcial. Si bien los delincuentes lograron detonar explosivos comerciales y violentar las bóvedas principales de los bancos GNB y Familiar, su plan se desmoronó al intentar avanzar contra el resto de los objetivos.
En la sucursal de Ueno Bank —que opera las 24 horas—, un grupo de delincuentes destrozó el blindex a balazos e ingresó exigiendo dinero en efectivo. No obstante, se toparon con la férrea postura de un empleado y el guardia de seguridad, quienes les manifestaron que no había dinero disponible en el lugar. Frustrados, los malvivientes solo pudieron despojar al custodio de su arma de fuego antes de huir con las manos vacías.
El golpe definitivo a las aspiraciones de la banda ocurrió en la Casa de Cambios Santa Rita. Los criminales ya habían ingresado y colocado un artefacto explosivo directamente en la puerta de la bóveda principal. Sin embargo, la detonación nunca se produjo. El estallido de un enfrentamiento armado con la Policía local alteró los tiempos de los asaltantes, obligándolos a abortar el objetivo y huir del sitio dejando la bomba intacta.
«Ante la situación del enfrentamiento con el personal policial, ellos decidieron abortar ese objetivo. No lograron que explote la bóveda de dicha casa de cambio y se dieron a la fuga», detalló el comisario Vega, confirmando que la reacción policial salvó el patrimonio de la entidad.
EMBOSCADA, TIROTEO Y UN DÉFICIT DE RECURSOS QUE URGE RESOLVER
La balacera que salvó la casa de cambios comenzó cuando una patrullera con cuatro agentes de la Comisaría 18ª, que custodiaba la zona bancaria, fue emboscada y rociada a balazos por los delincuentes. Ante la desventaja numérica, tres de los uniformados lograron descender de la patrulla para parapetarse a un costado de la ruta y responder al fuego, iniciando el tiroteo que descolocó a la banda.
Durante la confusión del ataque inicial, los criminales lograron reducir al cuarto policía. El agente fue esposado, despojado de su pistola reglamentaria y de un fusil Galil, y tomado temporalmente como rehén. Sin embargo, la presión del tiroteo obligó a los asaltantes a liberar al uniformado sano y salvo durante su huida. En total, unos 10 policías que estaban de turno se sumaron rápidamente para repeler al comando armado.
Para asegurar su escape hacia las afueras de la ciudad, el grupo delictivo incendió dos de sus vehículos (uno en el acceso norte y otro en el acceso sur) y sembró la calzada con clavos «miguelito».
PERFIL TRANSNACIONAL Y ESCASEZ DE PERSONAL
Afortunadamente, el comisario Vega destacó que el violento suceso no dejó víctimas fatales ni heridos de gravedad. Respecto a la identidad de los asaltantes, los primeros datos apuntan a una banda transnacional, ya que testigos escucharon a los delincuentes comunicarse tanto en guaraní como en portugués.
El jefe policial aprovechó la oportunidad para señalar el crítico déficit de recursos humanos y logísticos que sufre el departamento: con solo 20 personales asignados a la pujante zona de Santa Rita, la Policía debe dar cobertura de seguridad a 62 bancos, 52 casas de cambio, más de 100 cajeros automáticos y el constante movimiento de camiones transportadores de caudales en todo Alto Paraná.















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