El mandatario recordó que el sistema vigente fue introducido en 2016 durante el gobierno de Horacio Cartes, cuando él se desempeñaba como ministro de Hacienda. Explicó que anteriormente el salario mínimo se reajustaba únicamente cuando la inflación acumulada alcanzaba el 10%, lo que generalmente ocurría cada dos o tres años y provocaba una importante pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores.
Según señaló, la modificación permitió que los ajustes pasaran a realizarse anualmente en función de la inflación de los últimos doce meses, mejorando el esquema anterior, aunque sin resolver completamente el problema. “Es una medida que mejoró el sistema anterior, pero sigue siendo una medida imperfecta”, afirmó.
Peña sostuvo que la decisión adoptada recientemente buscó mantener un equilibrio entre la protección de los ingresos de los trabajadores y la necesidad de preservar la estabilidad económica y la generación de empleos, en un contexto donde no existió consenso dentro del Consejo Nacional de Salarios Mínimos (CONASAM).
En ese sentido, anunció que el Gobierno está dispuesto a abrir de inmediato una mesa de diálogo con empresarios, trabajadores y demás sectores involucrados para analizar posibles modificaciones a la legislación vigente. “Estoy dispuesto a que nos sentemos ya a trabajar en cuál debería ser el cambio legal para que el próximo año no exista esta incertidumbre”, expresó.
El jefe de Estado consideró legítimas las preocupaciones planteadas por el sector privado y advirtió sobre la importancia de contar con reglas claras que eviten decisiones que puedan afectar la creación de puestos de trabajo o generar incertidumbre en la economía.
Respecto a las críticas sobre la utilización exclusiva del IPC elaborado por el Banco Central del Paraguay (BCP), explicó que se trata de un indicador construido a partir de encuestas sobre hábitos de consumo de la población y que, si bien constituye una referencia válida, no refleja necesariamente la realidad particular de cada ciudadano. “El IPC aproxima el valor adquisitivo del dinero, pero no es perfecto. Como todo promedio, representa a todos, pero no representa exactamente a nadie”, señaló.
Peña indicó además que el debate sobre el salario mínimo debe formar parte de una discusión más amplia relacionada con la generación de empleo y el crecimiento de los ingresos reales de los trabajadores.
En ese contexto, destacó que su administración ya alcanzó cerca de la mitad de la meta de crear 500.000 nuevos puestos de trabajo durante el período de gobierno, aunque enfatizó que el desafío de fondo consiste en elevar los salarios mediante inversiones, capacitación laboral, educación y apertura de mercados para la producción nacional. “El objetivo final no es solamente generar empleo, sino aumentar el ingreso y el poder adquisitivo de las familias paraguayas”, concluyó.















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