El presidente de la República, Santiago Peña, acompañado por el ministro del Interior y el canciller nacional, recibió a Mónica Ager Jacobsen, coordinadora adjunta de Seguridad Nacional, Control y Designación de Terroristas de la Oficina de Contraterrorismo del Departamento de Estado de los Estados Unidos. También participó el encargado de Negocios de la Embajada estadounidense, Robert Alter.

Durante la reunión fueron analizadas las amenazas vinculadas al crimen organizado transnacional en la región y la necesidad de profundizar la cooperación para enfrentar a grupos cuyas operaciones abarcan distintos países.
La coincidencia central fue que las acciones aisladas resultan insuficientes frente a organizaciones que disponen de redes internacionales, recursos financieros y capacidad para desplazarse de un territorio a otro.
La presencia de una alta funcionaria de la Oficina de Contraterrorismo del Departamento de Estado en Asunción refleja, además, el creciente peso que Washington asigna a la seguridad regional y al combate de las organizaciones criminales transnacionales.
Jacobsen llegó al país para participar de la sexta reunión del Foro Contra el Terrorismo Transnacional (CTTF), que se desarrolla este 16 y 17 de septiembre en Asunción. El encuentro contempla una evaluación de las amenazas del crimen transnacional en la región, el financiamiento de actividades terroristas y el impacto de las nuevas tecnologías.
UNA AGENDA QUE VA MÁS ALLÁ DEL ENCUENTRO
La reunión se suma a una serie de señales que muestran el interés de Estados Unidos en fortalecer la cooperación de seguridad con Paraguay y otros países de la región.
En agosto, el Ministerio del Interior informó sobre la participación paraguaya en una iniciativa de la Coalición de las Américas contra los Cárteles (A3C), impulsada con participación del Comando Sur de Estados Unidos.
El objetivo declarado es ampliar el intercambio de información y fortalecer capacidades regionales para enfrentar a organizaciones criminales que operan más allá de las fronteras.
Asimismo, Paraguay suscribió con Estados Unidos un acuerdo de cooperación en materia de seguridad que contempla acciones conjuntas contra el crimen organizado y el narcotráfico, además de entrenamiento y asistencia en diferentes áreas.
El escenario regional explica buena parte de esta ofensiva. El crimen organizado dejó de ser exclusivamente un problema de seguridad interna: el narcotráfico, el tráfico de armas, el lavado de activos y otras actividades ilícitas se articulan mediante redes que aprovechan las fronteras y las diferencias entre los sistemas de control de los países.
Paraguay, por su ubicación y por su condición de corredor regional, forma parte de esta discusión. De hecho, el país viene profundizando mecanismos de cooperación con organismos internacionales y países vecinos para mejorar el intercambio de inteligencia y la persecución de estructuras criminales.
En junio, Paraguay adhirió al Compromiso Regional de Santiago, que contempla coordinación técnica y operativa, intercambio de información, inteligencia financiera y control fronterizo.
El desafío, por tanto, no se limita a aumentar los operativos o las incautaciones. La cooperación apunta también a seguir el dinero, compartir inteligencia, controlar las fronteras y desarticular las redes logísticas y financieras que permiten la permanencia de las organizaciones criminales.
En ese sentido, la agenda que Estados Unidos desarrolla actualmente en Paraguay coloca nuevamente al país dentro de una estrategia regional en la que Washington busca fortalecer la coordinación entre gobiernos para enfrentar amenazas que, por su propia naturaleza, no respetan fronteras.














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