Después de un mes y medio de constantes manifestaciones y protestas, y luego de la entrada en vigor del estado de excepción decretado por el presidente Rodrigo Paz, militares y policías de Bolivia comenzaron a despejar de manera pacífica este sábado las vías bloqueadas por manifestantes.
En la ciudad de El Alto, vecina a La Paz, policías antimotines utilizaron excavadoras para levantar las barricadas de los manifestantes. Dos tanquetas militares se sumaron al convoy policial para despejar una ruta que conecta con el norte chileno. Las fuerzas estatales retiraron escombros, piedras y troncos.

Excavadoras y tanquetas
El presidente boliviano, Rodrigo Paz, decretó el sábado el estado de excepción por 90 días. La medida le permite restringir el derecho a la protesta y sacar a los militares de los cuarteles para apoyar a la policía en la contención de las protestas.
Desde principios de mayo, una amplia coalición de sindicatos, grupos indígenas y cultivadores de coca realizan manifestaciones y bloqueos de vías, en rechazo al gobierno de Rodrigo Paz. Varias ciudades, principalmente La Paz y El Alto, enfrentan una grave escasez de combustible, alimentos y medicamentos, debido a estas protestas que el mandatario considera como un “intento de golpe de Estado”.
El presidente acordó el viernes con el principal sindicato del país, la Central Obrera Boliviana, poner fin a la crisis con la promesa de no privatizar las empresas estatales. Sin embargo, grupos indígenas mantienen las protestas con más de 30 bloqueos en las principales carreteras del país.

El factor «Evo Morales»
Uno de los grandes problemas que enfrenta el gobierno de Rodrigo Paz es la situación del expresidente Evo Morales.
Paz acusa a Morales de alentar a los «narcoterroristas» que protestan contra su gobierno. El exmandatario indígena, de 66 años, está prófugo desde hace dos años, acusado de presunta trata de menores, cargo que él niega y por el que pesa una orden de detención en su contra.
Para evitar su aprehensión, Morales se refugió en la zona del Chapare, donde es protegido por indígenas que, hasta el momento, han impedido que la policía lo detenga. Sin embargo, esto podría cambiar, ya que el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, abrió la posibilidad que los policías y militares, bajo el estado de excepción, entren al Chapare y arresten a Morales. El exmandatario indígena rechaza la acusación y denunció que Paz quiere detenerlo para entregarlo a Estados Unidos.















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