Ante la emergencia, el servicio sanitario oficial (SENACSA) ha impuesto el bloqueo total a la importación de productos avícolas provenientes de las zonas afectadas. Esta medida prohíbe el ingreso de huevos fértiles y animales vivos, como pollitos y pollitas, un flujo comercial que habitualmente es intenso con los países vecinos.
A pesar de estas restricciones administrativas, Sarza subrayó que la mayor amenaza reside en la fragilidad de las fronteras. «Sabemos que gallinas vivas entran sin mayores inconvenientes por el Puente de la Amistad todo el tiempo», denunció, haciendo un llamado urgente a militares y policías para endurecer los controles contra el contrabando, que hoy representa el principal riesgo de ingreso del virus.
EL DESAFÍO DEL CONTROL: POR QUÉ LA VACUNA NO ES LA SOLUCIÓN
El referente gremial explicó que, a diferencia de otras enfermedades del sector, la influenza aviar no cuenta con una estrategia de vacunación 100% efectiva.
Eficiencia limitada: Las vacunas actuales solo alcanzan una cobertura de entre el 60% y 70%.
Complicación laboratorial: El uso de vacunas dificulta distinguir si un ave está infectada por el virus real o presenta anticuerpos por la dosis aplicada.
Protocolo de sacrificio: Debido a esto, el estándar internacional —aplicado incluso en países desarrollados como EE. UU.— sigue siendo el sacrificio total de los planteles donde se detecta un foco, para evitar la propagación masiva.
IMPACTO EN EL MERCADO Y PRODUCCIÓN
A pesar de la gravedad de la situación, Sarza llevó tranquilidad a los consumidores: no se prevé un aumento de precios en pollo o huevos a corto plazo. Si bien la suspensión de importaciones obliga a los productores a buscar proveedores alternativos (principalmente en Brasil), esto solo afecta la planificación logística y los cronogramas de cría, sin comprometer el abastecimiento inmediato.
RECOMENDACIONES PARA EL PRODUCTOR
El gremio instó a los productores a reportar cualquier caso de mortandad masiva (superior al 50% de un lote en 24 horas) a la línea de emergencia de SENACSA (158), evitando manipular los restos.
«La etapa en que llegaba un vecino y se le mostraban los pollitos ya terminó. El productor que no invierta en bioseguridad y control de acceso de personas y vehículos, no tiene mucho futuro en esta industria», sentenció Sarza.














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