Un informe de prensa publicada por la citada Secretaría de Estado, señala que la campaña, ejecutada por la “fuerza de combate más avanzada de la historia”, no solo ha forzado al régimen iraní a aceptar un alto el fuego incondicional y la reapertura del Estrecho de Ormuz, sino que ha desarticulado por completo su capacidad de agresión externa.
Agrega que, desde el inicio de las hostilidades el pasado 28 de febrero, el plan diseñado por el presidente Donald J. Trump fue ejecutado con lo que el Pentágono describe como «fuerza abrumadora y precisión letal».
En ese sentido, el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, detalló que la misión se centró en tres pilares: la eliminación del arsenal de misiles y drones, la destrucción total de la armada iraní y el desmantelamiento de su base industrial de defensa.
“RESULTADOS DEVASTADORES” PARA EL RÉGIMEN
Colapso industrial: Se ha destruido el 85% de la infraestructura destinada a la fabricación de misiles balísticos y drones de largo alcance, eliminando el «escudo» que el régimen utilizaba para proteger sus ambiciones nucleares.
Aniquilación naval y aérea: La otrora numerosa armada iraní ha dejado de existir, con 150 buques de guerra destruidos y la totalidad de su flota de submarinos en el fondo del mar. Asimismo, la actividad aérea de combate de Irán se ha reducido a cero.
Ruptura del mando: Más de 2,000 ataques de precisión contra centros de comando han dejado al liderazgo iraní en un estado de parálisis y deserción masiva.
UN NUEVO ORDEN DIPLOMÁTICO
El secretario de Guerra, Pete Hegseth, subrayó que este momento es la culminación de una estrategia de firmeza que comenzó con la eliminación de Qasem Soleimani y la salida del acuerdo nuclear de la era Obama. «El presidente Trump ha forjado este momento. Irán suplicó este alto el fuego, y todos lo sabemos», afirmó Hegseth, destacando que el régimen ya no cuenta con las herramientas para armar a sus grupos terroristas aliados (proxis).
La secretaria de Prensa, Karoline Leavitt, recordó que el presidente Trump predijo una operación de entre cuatro y seis semanas. Al cumplirse los objetivos en el día 38, la administración entra ahora en una fase de negociación para un acuerdo de paz amplio, operando desde una posición de superioridad absoluta que busca garantizar que Irán nunca más pueda proyectar poder fuera de sus fronteras.














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