La reunión, encabezada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, congregó a mandatarios y representantes de varios países del hemisferio para avanzar en mecanismos de cooperación frente al narcotráfico, el crimen organizado transnacional y otras amenazas que afectan la seguridad regional.

En ese contexto, Peña sostuvo que Paraguay mantiene un “compromiso inquebrantable” con la democracia y la libertad, al tiempo de destacar la necesidad de que los países de la región trabajen de manera coordinada para fortalecer la seguridad, la cooperación y las condiciones para el desarrollo.
El encuentro también volvió a colocar sobre la mesa la situación política de Venezuela. Según reportes de la reunión, Peña planteó ante Trump la necesidad de continuar trabajando por la democratización de Venezuela y mencionó igualmente a Cuba y Nicaragua.
UNA ALIANZA CON FOCO EN SEGURIDAD
El “Escudo de las Américas” tiene como antecedente la cumbre realizada en Miami en marzo pasado, cuando Trump reunió a mandatarios de la región para impulsar una coalición orientada principalmente al combate contra los carteles, el narcotráfico y el crimen organizado.
En aquella oportunidad, Paraguay se sumó formalmente a la iniciativa y suscribió la creación de la denominada Coalición Anticarteles de las Américas. El Gobierno paraguayo presentó entonces la participación nacional como una alianza estratégica en materia de seguridad, prosperidad, libre comercio y defensa del Estado de derecho.
La nueva reunión adquiere mayor relevancia porque la agenda de seguridad planteada por Washington contempla una cooperación más estrecha entre los países participantes. Tras el encuentro, la alianza anunció su primera acción conjunta contra organizaciones criminales consideradas una amenaza regional.
Trump, además, ofreció respaldo estadounidense a los países aliados para combatir a los carteles, incluso planteando la posibilidad de intervención de EE.UU. cuando los gobiernos consideren que no pueden enfrentar por sí solos a estas organizaciones.
Para Paraguay, la participación representa la continuidad de una política exterior que busca estrechar la cooperación con Estados Unidos y con gobiernos de la región en materia de seguridad y combate al crimen transnacional.
El desafío ahora será que esta cooperación se traduzca en acciones concretas contra el narcotráfico, el crimen organizado y las redes que operan de manera transnacional, sin dejar de lado la defensa de las instituciones democráticas y la soberanía de cada país.














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