Con esta incorporación, el Estado paraguayo se suma a una red de cooperación ya integrada por Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador y Perú, naciones que habían concretado e impulsado esta iniciativa el pasado 28 de mayo. La alianza busca establecer un frente unificado en Sudamérica para frenar el avance de estructuras criminales complejas que operan por fuera de los límites nacionales.
El Compromiso de Santiago no se limita a una declaración de intenciones, sino que establece una hoja de ruta operativa ambiciosa. Entre sus puntos clave destaca la creación de un grupo de trabajo especializado encargado de diseñar y ejecutar un plan de acción conjunto.
Asimismo, el acuerdo contempla: Coordinación técnica y operativa directa entre las fuerzas de seguridad de los países firmantes. Intercambio fluido de información estratégica y propuestas en materia de seguridad interna. Cooperación en inteligencia financiera para golpear las estructuras de lavado de dinero del narcotráfico y el contrabando. Optimización del control fronterizo mediante tecnología y operativos combinados.
La adhesión de Paraguay se da en un momento clave para la región, donde la cooperación multilateral se perfila como la única vía efectiva para desarticular los delitos complejos que afectan la estabilidad económica y social de los países miembros.















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