Durante su intervención en el marco de la 56ª Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), que se está celebrando en Ciudad de Panamá, el diplomático sostuvo que, aunque la región suele presentarse como una zona libre de guerras, la realidad demuestra que la violencia criminal sigue cobrando miles de vidas cada año.
“Nos jactamos a menudo en nuestra región latinoamericana de ser una zona libre de guerra, simplemente porque no tenemos conflictos bélicos. Sin embargo, solamente el año pasado hemos tenido 100.000 víctimas de crímenes violentos, de las cuales el 30% fueron víctimas del crimen organizado”, afirmó.
Según Verdún, esta situación evidencia un problema estructural que afecta a toda la región y que impacta directamente en la confianza de los ciudadanos hacia los sistemas democráticos. Señaló que la falta de respuestas eficaces frente a la inseguridad es una de las principales causas del desencanto de las nuevas generaciones con las instituciones democráticas.
NO PUEDE EXISTIR CRECIMIENTO ECONÓMICO SOSTENIBLE SIN SEGURIDAD
El vicecanciller enfatizó además que no puede existir crecimiento económico sostenible sin seguridad. “Sin seguridad no hay inversión y sin inversión no hay crecimiento”, sostuvo, al tiempo de instar a los gobiernos a construir relaciones de confianza más allá de las diferencias ideológicas para enfrentar conjuntamente al crimen organizado transnacional.
En ese contexto, propuso fortalecer la cooperación entre organismos de seguridad e inteligencia de los países, mejorar la coordinación judicial y promover sentencias ejemplares contra quienes integran estructuras criminales. Asimismo, reclamó un papel más activo de los ministerios públicos y fiscales en la persecución de los delitos.
Uno de los puntos centrales de su exposición fue la necesidad de impulsar una reforma penitenciaria integral en la región. Advirtió que muchas cárceles se han convertido en espacios donde se fortalecen las organizaciones criminales y desde donde continúan operando actividades ilícitas.
ACORDAR UNA HOJA DE RUTA REGIONAL CON MEDIDAS INMEDIATAS
Verdún también instó a los Estados a acordar una hoja de ruta regional con medidas inmediatas, de mediano y largo plazo, orientadas a combatir de manera efectiva al crimen organizado.
Al referirse al papel de la OEA, destacó el trabajo de organismos especializados como el Departamento contra la Delincuencia Organizada Transnacional, el Comité Interamericano contra el Terrorismo (CICTE) y la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD), además de la cooperación existente con la Unión Europea a través de programas como PAcCT 2.0, Eurofront y COPOLAD.
Finalmente, el vicecanciller paraguayo realizó uno de los llamados más enfáticos de su intervención al reclamar que las políticas de seguridad respeten los derechos humanos de todas las personas, pero sin olvidar a quienes sufren las consecuencias de la violencia.
RESPETAR ESTRICTAMENTE LOS DERECHOS HUMANOS DE TODAS LAS PERSONAS
“Debemos respetar estrictamente los derechos humanos de todas las personas, pero particularmente de las víctimas. No solamente hacer referencia a los derechos humanos de los victimarios y asesinos, sino particularmente a los derechos humanos de las víctimas”, expresó.
La declaración fue presentada como una reivindicación de quienes padecen directamente los efectos de la delincuencia y del crimen organizado, en un contexto regional marcado por el aumento de la violencia y la demanda ciudadana de respuestas más efectivas por parte de los Estados.















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