Hernández, quien ejerció la presidencia de Honduras entre 2014 y 2022, había sido condenado el año pasado a 45 años de prisión y a una multa de USD 8 millones por un juez de Estados Unidos, tras ser hallado “culpable” de delitos de narcotráfico. En 2022, el exmandatario fue extraditado a EE. UU. luego de que el Departamento de Justicia (DOJ) presentara cargos en su contra, acusándolo de haber «protegido y enriquecido a los narcotraficantes de su círculo cercano» durante su mandato.
El indulto se concretó después de un anuncio previo hecho por el presidente Trump el viernes pasado, a través de su red social Truth Social. Trump había manifestado su intención de conceder un «indulto total y completo», argumentando que Hernández había sido «tratado de manera muy dura e injusta» y aprovechando la publicación para respaldar al candidato Nasry Asfura en las recientes elecciones hondureñas.
La noticia fue confirmada por su esposa, Ana García de Hernández, quien utilizó su cuenta de X para expresar su gratitud: “¡Dios es fiel y nunca falla! Ayer, lunes 1 de diciembre de 2025, vivimos un día que jamás olvidaremos. Después de casi cuatro años de dolor, de espera y de pruebas difíciles, mi esposo Juan Orlando Hernández VOLVIÓ a ser un hombre libre, gracias al perdón presidencial otorgado por el presidente Donald Trump…”.
CONTEXTO POLÍTICO TURBULENTO
La liberación se produce en un contexto de intensa incertidumbre política en Honduras. Las elecciones presidenciales del domingo pasado aún no arrojan un ganador definitivo. Este lunes, el Consejo Nacional Electoral finalizó la Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP), reportando un escrutinio al 57% y un virtual empate técnico entre Nasry Asfura (39,91%) y Salvador Nasralla (39,89%), separados por apenas 515 votos, lo que añade mayor complejidad al panorama político del país centroamericano.














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