Para profundizar en estos avances, conversamos con Miguel González, Jefe de Óptica del Grupo Meister, quien reveló cómo la tecnología de vanguardia y los procesos de laboratorio propios están permitiendo soluciones que antes parecían de ciencia ficción.
Uno de los pilares de la charla fue la evolución de los lentes progresivos, comúnmente conocidos como multifocales. González explicó que, a diferencia de los diseños antiguos, los actuales se basan estrictamente en la fisiología de la visión.
«Hoy tenemos diseños como el “EyeLens”, generado por Inteligencia Artificial, que trabaja con algoritmos matemáticos que mutan para encontrar el diseño perfecto según el historial de datos», señaló.
Esta tecnología permite que el ojo humano, que enfoca objetos de lejos a cerca en milésimas de segundo, no sienta el salto entre graduaciones, logrando una adaptación del 100%.
González aclaró la confusión terminológica: mientras que «multifocal» se aplica técnicamente más a lentes de contacto por sus anillos concéntricos, el término «progresivo» es el adecuado para anteojos, ya que la potencia cambia de forma fluida desde la parte superior (visión lejana) hasta la inferior (lectura).
EL VALOR DE LA ATENCIÓN PRESENCIAL FRENTE AL MERCADO ONLINE
Un punto crítico fue la advertencia sobre la compra de lentes por internet. El experto fue tajante: la óptica es un servicio de salud, no solo un accesorio de moda. «No podemos hacer un lente vía internet porque cada atención es personalizada», afirmó.
Para que un lente progresivo funcione, se requieren medidas precisas que solo un asesor capacitado puede tomar en persona:
Distancia pupilar: Para alinear el centro óptico con el eje del ojo.
Altura: Medida desde la pupila hasta el borde inferior del marco elegido.
Elección del armazón: Un marco muy grande o apretado puede arruinar la efectividad de un cristal de alta tecnología.
LABORATORIO PROPIO Y SOLUCIONES INMEDIATAS
Para responder a la demanda de un mundo que no se detiene, Grupo Meister ha implementado el servicio Meister Express. Gracias a que cuentan con laboratorio de fabricación propio en su Casa Central de Ingavi, pueden entregar lentes monofocales en tan solo 30 minutos. Este servicio ya está activo en sucursales estratégicas como Ingavi, Fernando de la Mora, Mariano Roque Alonso y Cnel. Oviedo.
MATERIALES, MANTENIMIENTO Y EL MITO DEL «VIDRIO DE BOTELLA»
González también abordó la evolución de los materiales. Atrás quedaron los tiempos de los cristales pesados y peligrosos. Hoy se utilizan polímeros como el policarbonato (ideal para niños y seguridad industrial por su resistencia a impactos) y materiales de alto índice (1.60), que permiten que personas con graduaciones elevadas tengan lentes delgados y estéticos.
Incluso en el ámbito de los lentes de contacto, la innovación ha permitido el uso de materiales hidrofílicos que «respiran», permitiendo el paso del oxígeno a la córnea y evitando la sequedad severa.
Finalmente, el profesional compartió una guía definitiva para el cuidado de los cristales, advirtiendo que el mayor enemigo es el polvo:
Nunca limpiar en seco: El polvo, aunque sea microscópico, actúa como lija.
Lavado correcto: Usar agua del grifo y jabón neutro (bajo pH). Evitar detergentes de cocina o alcoholes que degradan los tratamientos antirreflejo.
Secado: Utilizar papel tisú (pañuelito) para absorber el agua sin frotar, y terminar con un paño de microfibra limpio.














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