En un estadio colmado de hinchas locales y ante un rival de enorme jerarquía como River Plate, Weibmar Asprilla afrontó una de las pruebas más exigentes de su carrera. El arquero de Independiente Santa Fe tenía enfrente un desafío mayúsculo, pero decidió afrontarlo poniendo su confianza en Dios.

Después de un intenso partido de ida y vuelta, el marcador terminó igualado 1-1 y la clasificación tuvo que definirse desde los doce pasos. Lo que siguió fue una tanda de penales interminable, cargada de nervios, tensión y emoción.
En total, se ejecutaron 22 penales antes de conocer al ganador. Finalmente, Independiente Santa Fe se impuso por 8-7, consiguiendo una clasificación inolvidable ante el conjunto argentino.

Para Asprilla, aquella noche fue mucho más que una victoria deportiva. En medio de la presión, aseguró su confianza en Dios y, una vez consumada la clasificación, quiso darle toda la gloria a Él.
El momento más especial llegó después del festejo. El arquero mostró una camiseta que llevaba escrito Nahúm 1:7, un versículo que destaca a Dios como refugio en los momentos difíciles y protector de quienes confían en Él.
Con sus actuaciones y, sobre todo, con el mensaje que decidió compartir después del partido, Weibmar Asprilla se convirtió en el héroe de una noche que quedará marcada por el fútbol, la emoción y la fe.















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