Históricamente, enfrentar a la maquinaria alemana implicaba toparse con un cerrojo casi impenetrable custodiado por leyendas de la talla de Sepp Maier u Oliver Kahn. Sin embargo, a doce años de aquella estrella conquistada en el Maracaná, la realidad del icónico guardameta Manuel Neuer refleja números impensados. La última ocasión en que el arquero del Bayern Múnich culminó un juego de Copa del Mundo con la valla invicta fue el 13 de julio de 2014, en el triunfo 1-0 ante Argentina. Desde esa mítica jornada, Neuer encajó anotaciones en cada uno de sus desafíos posteriores en el certamen ecuménico.
La secuencia de vulnerabilidad se inauguró en Rusia 2018, donde recibió goles por parte de México, Suecia y Corea del Sur, determinando una histórica eliminación en la primera fase. El panorama se repitió en Catar 2022, siendo batido por las ofensivas de Japón, España y Costa Rica. La tendencia se extendió en la presente edición de Norteamérica 2026, donde Curazao, Costa de Marfil y finalmente Ecuador—en la sorpresiva caída alemana por 2-1—lograron vencer su resistencia, totalizando 13 goles concedidos en sus últimas nueve presentaciones. Si bien el déficit responde mayormente a desacoples colectivos, queda en evidencia que Alemania extravió aquella solidez extrema que intimidaba a sus rivales.
La receta del sufrimiento y las bajas en el búnker de Alfaro
Este escenario representa un argumento sólido para que la delegación paraguaya encare el compromiso de este lunes, a las 17:30 de nuestro país, con la convicción de que derribar la muralla de Neuer es una tarea realizable. El elenco paraguayo llega a Foxborough habiendo demostrado una enorme capacidad para reponerse ante las adversidades, tal como lo hizo en las eliminatorias y en el Grupo D, donde resistió los embates de Turquía jugando en inferioridad numérica tras la expulsión de Miguel Almirón.
Para este examen determinante, el entrenador Gustavo Alfaro tendrá que diagramar un esquema estratégico minucioso debido a ausencias de peso. Mientras que Almirón ya se encuentra habilitado para retornar al once, el mediocampo sufrirá la baja obligada de Diego Gómez por acumulación de tarjetas amarillas, al tiempo que el cuerpo médico evalúa la evolución del defensor Omar Alderete, quien arrastra molestias físicas. Pese a las dificultades, el capitán Gustavo Gómez apeló al amor propio en sus plataformas digitales, asegurando que el grupo está listo para competir hasta las últimas consecuencias y recordando que el fútbol paraguayo se agiganta cuando se unifica detrás de un objetivo.
La presión del favoritismo y las advertencias en el campamento alemán
En la vereda de enfrente, el entorno de los tetracampeones del mundo asimila el cruce con un nivel de exigencia y presión significativamente mayor. Aunque en el seno del plantel germano significó un alivio superar la barrera de la primera fase tras los fracasos de las ediciones anteriores, el reciente tropiezo frente a Ecuador encendió las alarmas del cuerpo técnico y los directivos.
El director deportivo de la Federación Alemana, Rudi Völler, puntualizó que el estilo de Paraguay diferirá sustancialmente de lo propuesto por el cuadro sudamericano en la fecha pasada, vaticinando un adversario muy físico que priorizará el ordenamiento en el bloque bajo. En sintonía con el dirigente, el portador de la cinta de capitán, Joshua Kimmich, remarcó la prohibición absoluta de cometer errores infantiles en las salidas o conceder pérdidas de balón en zonas de riesgo. Alemania sabe que figuras jóvenes como Jamal Musiala y Florian Wirtz deben asumir el protagonismo ofensivo para sortear la marca paraguaya, en una llave sumamente atractiva cuyo vencedor se verá las caras en la ronda de octavos de final ante el ganador del choque entre Francia y Suecia.















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