Desde el inicio de su intervención, Sánchez fue contundente sobre lo que significa dirigir al Decano. Para el DT, más allá de la alegría, ganar el torneo es casi un mandato institucional. Lograrlo con tanta antelación es, según sus palabras, un hito que marca la regularidad y el nivel de un plantel que supo interpretar su idea de juego desde el primer día.
El estratega resaltó que la clave del éxito radicó en la riqueza del grupo humano, lo que permitió realizar rotaciones sin que el rendimiento colectivo se viera afectado. Además, reconoció que haber acertado con el esquema táctico fue fundamental para sostener una campaña que hoy termina con el trofeo en las vitrinas de Para Uno.
Un flechazo con la hinchada
Uno de los puntos más altos de sus declaraciones fue el reconocimiento a la afición franjeada. El entrenador admitió que nunca se había topado con una hinchada de tal magnitud, calificando el apoyo popular como una pieza fundamental para arriar el carro en los momentos difíciles. Tal es el impacto que ha causado este logro en su carrera que el técnico deslizó la promesa de inmortalizar el escudo de Olimpia en su piel.
Mirando hacia el futuro: La deuda internacional
Pese a la algarabía del campeonato local, Vitamina Sánchez mantuvo los pies sobre la tierra y ya trazó los próximos desafíos. El técnico aseguró que el grupo no se conformará con este éxito y que el gran reto ahora es mantener la vara alta. En ese sentido, hizo una mención especial a la Copa Sudamericana, afirmando que el equipo se siente en deuda por lo ocurrido en tierras brasileñas y que apuntarán con todo al certamen continental.
La celebración, que comenzó en el Defensores del Chaco, se trasladó rápidamente a la mítica sede de Para Uno, donde el cuerpo técnico y los jugadores se reencontraron con su gente para festejar un título que, en palabras del propio Sánchez, será un aporte que guardará para siempre en su memoria.














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