El mecanismo prevé la supervisión constante sobre la relación entre ingresos y egresos de los clubes, velando por el cumplimiento de las obligaciones contractuales y previniendo desequilibrios patrimoniales que pongan en riesgo la continuidad de los certámenes locales y continentales de la CONMEBOL.
Ámbitos de fiscalización y trabajo interdisciplinario
La implementación del programa arrancó de manera inicial con las instituciones pertenecientes a la División de Honor, con la proyección de extender los controles de forma progresiva a las entidades de la División Intermedia.
La Gerencia de Licencia de Clubes y Fair Play Financiero encabeza la revisión de las documentaciones contables recibidas, trabajando en conjunto con un equipo técnico especializado y asesores de la FIFA. Entre los aspectos centrales bajo escrutinio se encuentran el pago puntual de salarios a futbolistas y empleados, el cumplimiento de compromisos impositivos y la cancelación de deudas por transferencias de pases.
Fase de diagnóstico y proyección institucional
En esta primera etapa, el sistema opera con un enfoque de diagnóstico para determinar la situación financiera real de las entidades afiliadas. Si bien la reglamentación contempla sanciones administrativas y deportivas ante eventuales incumplimientos —como multas o restricciones para fichar jugadores—, las autoridades remarcaron que el propósito principal radica en ordenar la gestión económica y prevenir crisis financieras.
Al respecto, el presidente de la entidad matriz del fútbol nacional, Robert Harrison, destacó la relevancia de la medida, señalando que la adopción del control económico representa una prioridad para la dirigencia al sentar las bases para la modernización de los clubes sobre parámetros de transparencia, reglas claras y responsabilidad financiera.














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