El planteamiento de la escuadra africana, comandada por Hossam Hassan, sorprendió por completo a la estructura táctica de Lionel Scaloni en los primeros pasajes del encuentro. Egipto golpeó primero a los 15 minutos por intermedio de Yasser Ibrahim, instalando la preocupación en el banco albiceleste. Argentina tuvo una oportunidad inmejorable para equilibrar las acciones a los 21 minutos desde el punto penal, pero el guardameta Mostafa Shobeir se agigantó al detener el remate de Lionel Messi, incrementando el nerviosismo en la parcialidad sudamericana.
La situación se tornó verdaderamente crítica en el periodo complementario cuando Mostafa Zico, a los 67 minutos, estiró la diferencia para los Faraones con el transitorio dos a cero. El conjunto egipcio incluso llegó a festejar una tercera conquista que hubiese liquidado el pleito, pero la intervención del sistema de videoarbitraje determinó la anulación de la jugada por una infracción previa, una determinación que desató airadas protestas en el seleccionado de la Confederación Africana pero que le devolvió el alma al cuerpo al cuadro argentino.
Cuatro minutos de pura furia y la mística del campeón
Cuando el reloj apremiaba y el fantasma de la eliminación prematura sobrevolaba Atlanta, emergió el amor propio de un plantel habituado a los escenarios de máxima tensión. A los 79 minutos, el defensor Cristian Romero descontó con un certero cabezazo para reavivar las esperanzas. El impacto anímico fue demoledor para Egipto, ya que apenas cuatro minutos después, a los 83, Messi se reivindicó de su fallo inicial al convertir el gol de la paridad, alcanzando su octava conquista en el certamen para sostenerse en la cima de la tabla de artilleros.
La obra cumbre de la jornada se concretó ya en el tiempo de descuento. Cuando se jugaba el minuto 92, Enzo Fernández apareció en el corazón del área para conectar un frentazo implacable que infló las redes y decretó el tres a dos definitivo, desatando la euforia colectiva en las gradas y el llanto emocionado de Messi, consciente de la magnitud del abismo que acababan de esquivar tras haber sufrido también en la ronda previa ante Cabo Verde.
El horizonte en la ronda de los mejores ocho
Con este triunfo con ribetes de hazaña, la delegación argentina aguarda con mayor tranquilidad en la burbuja de concentración por la definición de su próximo adversario. El rival de la Albiceleste en la ronda de cuartos de final saldrá del compromiso que deben disputar los representativos de Suiza y Colombia. Scaloni tendrá los días venideros para evaluar la recuperación física de sus dirigidos tras el tremendo desgaste realizado en el césped de Atlanta, buscando ajustar los desacoples defensivos de cara a las instancias decisivas del campeonato.















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