Desde el pitazo inicial, el conjunto dirigido por Gustavo Alfaro dio muestras de su ambición al forzar un tiro de esquina en la primera acción del juego, donde Junior Alonso estuvo a centímetros de abrir el marcador. Sin embargo, el trámite posterior se acomodó a la lógica del favoritismo europeo, con el elenco teutón monopolizando la posesión del esférico y arrinconando a un combinado nacional que se dispuso a edificar una muralla defensiva infranqueable.
La gran sorpresa táctica de la jornada la protagonizó el zaguero José Canale. El futbolista de Lanús debió asumir la titularidad ante la sentida ausencia por lesión de Omar Alderete y completó una actuación consagratoria, neutralizando con prestancia los embates de figuras de la élite mundial como Kai Havertz y Deniz Undav. Asimismo, el bloque defensivo encontró el respaldo necesario en el despliegue del delantero Gabriel Ávalos, quien sacrificó su faceta goleadora para cumplir con un extenuante trabajo de presión y desgaste sobre la salida rival.
El grito sagrado de Enciso y la paridad en el complemento
Cuando el período inicial expiraba, la Albirroja sacó a relucir su efectividad. A los 42 minutos, Damián Bobadilla peleó con determinación un balón dividido tras un defectuoso despeje del arquero Manuel Neuer, cediendo la posesión para Miguel Almirón. El atacante del Newcastle temporizó de gran forma y abrió el juego hacia Matías Galarza, quien proyectó un centro quirúrgico con su pierna menos hábil para que Julio Enciso, mediante un certero impacto de cabeza, desatara el festejo contenido en todo el territorio paraguayo.
El panorama varió en la etapa complementaria. Alemania regresó del descanso dispuesta a explotar su envergadura física y encontró la paridad a los 54 minutos, cuando Florian Wirtz envió un servicio lacio desde el sector derecho que Kai Havertz conectó de anticipo, venciendo la resistencia de Gill. Previo a dicha acción, el propio Enciso estuvo a las puertas del doblete en un mano a mano que Neuer logró desactivar con lo justo.
A partir de la igualdad, el juego se transformó en un monólogo de resistencia guaraní. La estructura nacional sufrió un duro revés a los 57 minutos con la retirada obligada de Enciso por lesión, permitiendo el ingreso de Maurício. El volante del Palmeiras aportó la dosis de claridad necesaria para refrescar las transiciones ofensivas, asistiendo en dos ocasiones a Gustavo Caballero, cuyas aproximaciones no pudieron romper la paridad en el tablero.
La intervención de la tecnología y el desahogo desde los doce pasos
El dramatismo alcanzó su punto álgido durante el tiempo suplementario. Sobre el minuto 102, Jonathan Tah convertía el segundo tanto alemán que parecía sepultar las ilusiones compatriotas; sin embargo, el cuerpo arbitral recurrió al monitor del VAR para identificar una clara infracción previa de Anton sobre el portero Gill, invalidando la acción y devolviendo el alma al cuerpo del seleccionado paraguayo.
Tras sostener el 1-1 con el corazón en la mano hasta el pitazo final de los 120 minutos, la definición se trasladó a los tiros desde el punto penal. La serie estuvo cargada de suspenso cuando Antonio Sanabria y Fabián Balbuena malograron sus ejecuciones tras los aciertos iniciales de Maurício, Gustavo Gómez y Matías Galarza.
La fortuna se alineó con la Albirroja cuando Jonathan Tah desvió su remate por encima del travesaño, dejando la gran responsabilidad en los pies de José Canale. El defensor central exhibió una tranquilidad admirable para engañar a Manuel Neuer y desatar la algarabía en las calles del país.
Con la clasificación asegurada, Paraguay aguarda por el desenlace del choque entre Francia y Suecia para conocer a su próximo rival en los octavos de final, en un duelo programado para el sábado 4 de julio en la ciudad de Filadelfia.















Dejá tu comentario