El estratega argentino no vaciló al momento de colocarse en la primera línea de fuego para desviar los cuestionamientos que merodean el campamento nacional. Con un mensaje directo hacia la opinión pública y el periodismo, Alfaro solicitó de manera expresa que los reproches y los dardos por el rendimiento colectivo se enfoquen exclusivamente en su persona, instando a defender a los futbolistas debido a que ellos constituyen el patrimonio deportivo que continuará representando al país en los procesos venideros, independientemente de quién esté al mando de la dirección técnica.
Una frase que sacudió la sala de prensa y abrió el debate sobre la renovación
Sin embargo, el pasaje más llamativo del contacto con los medios se produjo cuando el seleccionador justificó su postura protectora con una revelación que causó un fuerte impacto entre los presentes al afirmar textualmente que, una vez que culmine la participación paraguaya en la Copa del Mundo, su ciclo llegará a su fin debido al vencimiento de su contrato formal. Ante la inevitable repregunta sobre si existía la posibilidad de entablar una mesa de diálogo con el presidente de la Asociación Paraguaya de Fútbol, Robert Harrison, para concretar una extensión del vínculo, el entrenador prefirió mantener la cautela y sembrar un manto de dudas.
Alfaro confesó haberle manifestado al titular de la APF que aún no posee una determinación tomada respecto a su futuro profesional, argumentando que existen múltiples factores, respuestas y variables estructurales que desea evaluar con detenimiento una vez que baje el telón del campeonato. El técnico aprovechó la ocasión para reinstalar un interrogante profundo sobre si el entorno del balompié local cuenta con la madurez necesaria para resistir y respaldar un proceso a largo plazo, zanjando la discusión al señalar que su único foco actual está puesto en el plano táctico para tumbar a Turquía, y que sus planes inmediatos postmundiales consisten únicamente en tomarse un tiempo para visitar a su nieta antes de resolver su carrera.
La autocrítica como bandera y el rechazo a la exclusión de futbolistas
Lejos de buscar atenuantes o apuntar hacia rendimientos individuales específicos que expliquen el adverso marcador del estreno frente a los Estados Unidos, el timonel asumió la paternidad de los errores tácticos y de funcionamiento. Alfaro enfatizó que jamás ha expuesto a sus jugadores a lo largo de su trayectoria y que mantendrá esa conducta inalterable hasta el último día de trabajo, rechazando tajantemente la idea de utilizar el camino fácil de descartar piezas del esquema titular ante la primera adversidad. Para el DT, el fútbol moderno tiende a triturar nombres con excesiva facilidad, una postura que él prefiere evitar al considerar que incluso las caídas más complejas albergan lecciones valiosas para el crecimiento colectivo.
El estratega reconoció que el abultado resultado en contra caló hondo y lastimó el orgullo personal y deportivo de cada integrante de la delegación nacional. No obstante, lejos de percibir un ambiente de derrota, vaticinó que la cita del viernes se encarará precisamente como una cuestión de amor propio, manifestando una confianza inquebrantable en las respuestas anímicas que ha observado en sus dirigidos durante las intensas jornadas de entrenamiento a puertas cerradas.
El valor del regreso histórico a la gran cita del fútbol mundial
Para poner en perspectiva el presente de la Albirroja, el orientador táctico invitó a realizar un repaso del camino recorrido desde que asumió las riendas de la conducción técnica. Remarcó que el proceso atravesó por pasajes de extrema complejidad y que, más allá del desenlace numérico que depare esta travesía en territorio norteamericano, el hecho concreto e innegable es que Paraguay consiguió retornar a una Copa del Mundo tras una prolongada y dolorosa ausencia de dieciséis años, un mérito que deberá ser analizado con serenidad a la hora de realizar los balances definitivos.
Con estas reflexiones, Gustavo Alfaro intentó transmitir un bálsamo de tranquilidad, serenidad y convicción a toda la afición paraguaya a pocas horas del pitazo inicial. El director técnico concluyó reiterando su fe absoluta en las capacidades técnicas y el temperamento de la plantilla para plasmar un gran papel sobre el césped del estadio mundialista, con la firme ilusión de capturar los tres puntos que mantengan encendida la ilusión de avanzar a la siguiente fase de la competición.
