Brasil llegó al Mundial de Chile 1962 con la responsabilidad de defender el título conquistado cuatro años antes. Sin embargo, el inicio del torneo no fue sencillo. La temprana lesión de Pelé encendió las alarmas y parecía poner en riesgo las aspiraciones de la selección brasileña.
Pero aquel equipo estaba repleto de talento. Mientras Garrincha deslumbraba por la banda derecha con su habilidad y desequilibrio, Amarildo asumió el desafío de ocupar el lugar del astro lesionado y respondió de manera brillante. Su aporte fue clave para que Brasil mantuviera su camino rumbo al bicampeonato.
La final ante Checoslovaquia comenzó con mucha intensidad y un trámite equilibrado. Incluso los europeos lograron adelantarse en el marcador, generando incertidumbre entre los brasileños. Sin embargo, la calidad de Brasil terminó marcando la diferencia. Con su característico juego de toque, creatividad y técnica, el conjunto sudamericano dio vuelta el resultado y aseguró su segunda Copa del Mundo consecutiva.
Además de Garrincha y Amarildo, aquella histórica selección contaba con figuras extraordinarias como Didí, Vavá, Zagallo, Zito y Djalma Santos, protagonistas de una de las generaciones más recordadas del fútbol mundial.















Dejá tu comentario