En sus declaraciones posteriores al compromiso disputado en Foxborough, el arquero analizó que el principal error del esquema africano radicó en la propuesta de disputar un partido de igual a igual frente a una de las ofensivas más letales del planeta. Bounou explicó que en el intercambio constante de ataques y transiciones rápidas, el combinado galo posee una clara ventaja debido a las condiciones físicas de sus futbolistas, quienes terminan desgastando mental y físicamente a las estructuras que intentan proponer un juego abierto.
El espejo del planteamiento albirrojo
Una de las apreciaciones más llamativas del portero del Al-Hilal estuvo vinculada al rendimiento que tuvo la selección paraguaya en la instancia previa de octavos de final. El guardameta confesó que, mirando en retrospectiva, una disposición táctica similar a la resistencia defensiva implementada por la Albirroja hubiese resultado de gran utilidad para estirar el trámite del compromiso y reducir el margen de maniobra de las figuras francesas.
Bounou señaló que si la escuadra marroquí hubiese optado por replegar sus líneas y agruparse en un bloque más retrasado, tal como lo hizo el cuadro sudamericano para cerrarle los caminos a los atacantes galos, el desarrollo del juego se le habría hecho mucho más largo y complejo a Francia. Sin embargo, el futbolista aclaró de inmediato que resguardarse de esa manera no coincide con la identidad futbolística que venía exhibiendo su delegación a lo largo de la competencia norteamericana.
Aceptación del resultado y la mirada en las semifinales
A pesar de evaluar los distintos escenarios tácticos, el arquero fue enfático en señalar que modificar la estrategia tampoco representaba una garantía absoluta de éxito ante futbolistas de la talla de Kylian Mbappé y Ousmane Dembélé. El referente marroquí concluyó que el plantel ingresó al campo decididió a defender su propio estilo de juego y que, más allá de los lamentos, la única realidad indiscutible es que el oponente demostró una clara superioridad futbolística en las áreas, haciéndose merecedor legítimo del boleto a la siguiente ronda.
Con este resultado adverso para el continente africano, la selección de Francia inscribe su nombre entre los cuatro mejores países del certamen ecuménico. El elenco dirigido por Didier Deschamps ya aguarda en la llave de semifinales, donde deberá medir fuerzas ante el ganador del trascendental cruce que protagonizan las selecciones de España y Bélgica en el cierre de la jornada de cuartos de final.















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