El inicio del compromiso desarrollado en suelo norteamericano sacudió por completo los pronósticos iniciales. Cuando apenas transcurrían 6 minutos del período de apertura, el atacante africano Brian Cipenga aprovechó una desatención en la retaguardia británica para internarse en el área y sacar un potente disparo que dejó sin opciones al guardameta Jordan Pickford, desatando la sorpresa con el transitorio 1-0.
El impacto espoleó el orgullo del equipo de los Tres Leones, que asumió de inmediato el control absoluto de la posesión del balón y adelantó sus líneas de forma masiva. Sin embargo, la estructura europea se topó con una muralla bajo los tres palos: el arquero congoleño Lionel Mpasi, quien completó una actuación consagratoria al desactivar situaciones clarísimas en los pies de Jude Bellingham, Marcus Rashford y el propio Harry Kane. Inclusive, Congo estuvo a las puertas de propinar un golpe letal antes del descanso, pero el vertical salvó a los ingleses tras una incursión profunda de Yoane Wissa.
La rebelión británica comandada por su goleador histórico
En la etapa complementaria, la tesitura del encuentro se acentuó de forma notable, transformándose en un monólogo de Inglaterra ante un combinado africano que se replegó con orden para defender la ventaja. El combinado dirigido por Gareth Southgate desperdició un par de ocasiones netas en los botines de Rashford, prolongando la agonía y el suspenso en las gradas.
La paridad y el desahogo europeo llegaron finalmente a los 75 minutos del tiempo global. El ingresado Anthony Gordon fabricó una gran acción individual por el sector izquierdo y envió un centro milimétrico para que Harry Kane, imponiéndose con autoridad en el juego aéreo, conectara de cabeza y venciera la resistencia de Mpasi para decretar el ansiado 1-1.
El gol del empate terminó por resquebrajar el orden defensivo de Congo en el plano físico y mental. Inglaterra olió la sangre y volcó todo su arsenal ofensivo en busca de la clasificación antes de la prórroga. El premio a la insistencia llegó a los 86 minutos, cuando Jude Bellingham ensayó un remate que fue bloqueado a medias por la defensa; el rebote quedó en poder de Kane, quien controló con frialdad dentro del área y sacó un derechazo inapelable que se incrustó en el ángulo para firmar su doblete personal y el definitivo 2-1.
Cita de alto voltaje confirmada ante el anfitrión en el Azteca
Con este trabajado triunfo en el bolsillo, el representativo inglés sella su clasificación a la ronda de las dieciséis mejores selecciones del planeta y ya conoce el exigente escenario que deberá afrontar en su siguiente presentación.
Inglaterra se verá las caras en los octavos de final ante la selección de México, coanfitriona del torneo, que viene de conseguir su boleto el pasado martes al despachar a Ecuador. El atractivo enfrentamiento entre británicos y aztecas ya se encuentra plenamente programado para este domingo 5 de julio a las 21:00, hora paraguaya, teniendo como majestuoso marco las instalaciones del histórico Estadio Azteca de la Ciudad de México.















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