La historia de JIm Thompson comenzó en el mundo de la música cristiana, pero con el paso del tiempo sintió que su llamado iba mucho más allá de un escenario. Decidió dejar su carrera como músico para dedicarse de lleno a las misiones y llevar el mensaje de Jesús a diferentes lugares del mundo.
Ese camino lo llevó primero hasta Albania y posteriormente a países de Europa, Asia, África y Medio Oriente. Ha visitado más de 15 naciones, entre ellas Reino Unido, Japón, Italia, Israel, Ghana e India, donde desarrolló diferentes proyectos evangelísticos y comunitarios. Según el testimonio de su ministerio, su trabajo en India alcanzó a miles de personas y estuvo acompañado por la formación de iglesias y el apoyo a comunidades locales.
Su labor en India llegó a su fin cuando las autoridades cancelaron su visa. Lejos de abandonar su llamado, decidió continuar trabajando en otras regiones y puso especial atención en Sudamérica, particularmente en Colombia.
En ese país impulsó cruzadas evangelísticas, encuentros en estadios, conferencias pastorales y actividades en comunidades indígenas. Estos encuentros reunieron a miles de personas y también a cientos de pastores, con el objetivo de promover la unidad de la Iglesia y fortalecer el trabajo pastoral.
El ministerio también llegó a países de Centroamérica como Honduras, Guatemala y Costa Rica, donde continuó predicando, capacitando líderes y acompañando a distintas congregaciones.
Una parte importante de esta historia la comparte junto a su esposa, Leslie Thompson, quien ha tenido un papel fundamental tanto en el ministerio como en los proyectos familiares. Apasionada por la presencia de Dios y con un fuerte enfoque en la enseñanza, Leslie comparte mensajes relacionados con la fe, la intimidad con Dios, la restauración emocional y la sanidad de las heridas del pasado.
Su experiencia como psicóloga educativa también le permitió trabajar con niños y padres, ayudándolos a fortalecer sus vínculos y encontrar herramientas para construir relaciones más saludables. A esto se suma su capacidad administrativa, que contribuyó al crecimiento de la empresa que fundó junto a su esposo, alcanzando reconocimiento en Estados Unidos y una expansión internacional.
La pareja decidió utilizar también sus propios recursos para sostener sus viajes misioneros. A través de sus negocios y de los principios empresariales que comparten en libros y conferencias, financian parte de su labor y buscan motivar a otros a desarrollar proyectos que puedan generar un impacto positivo.
Su compromiso con las misiones los llevó además a participar en la fundación de un orfanato en India y en la apertura y fortalecimiento de iglesias en Albania e India. En cada lugar visitado, procuran acompañar a líderes y congregaciones para que el trabajo iniciado pueda continuar más allá de sus propias visitas.
Otro aspecto de su ministerio ha sido el acercamiento a autoridades. En distintas oportunidades mantuvieron encuentros con alcaldes y gobernadores, espacios que aprovecharon para compartir su mensaje de fe y orar por quienes tienen responsabilidades de liderazgo.
Hoy, junto a Leslie, continúa recorriendo Sudamérica y Centroamérica con el deseo de predicar el Evangelio y fortalecer a la Iglesia. Para ambos, más que una profesión o un proyecto personal, se trata de un llamado: servir a Dios, acompañar a las personas y llevar esperanza a comunidades que necesitan escuchar un mensaje de restauración.
















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