La investigación por la desaparición de Khael Valdez, el niño de tres años cuyo paradero se desconoce en el Chaco, continúa sin resultados concluyentes. El Ministerio Público realizó nuevos procedimientos, incautó teléfonos celulares, chips y dos armas de fuego que carecían de documentación, pero hasta el momento no logró establecer una conexión concreta entre las personas verificadas y la desaparición del pequeño.
Así lo confirmó el fiscal Lucrecio Cabrera, en una entrevista con el programa A Paso Firme, de RCC, en la que explicó que dos personas —el capataz de una estancia y otro trabajador— fueron trasladadas para diligencias investigativas, pero se dispuso gestionar su libertad al no existir elementos objetivos suficientes para atribuirles responsabilidad en un hecho punible.
El representante del Ministerio Público reconoció que, pese a los allanamientos y las distintas líneas investigativas exploradas, los investigadores todavía no han encontrado una pista que permita esclarecer qué ocurrió con el niño ni dónde se encuentra.
PERICIAS EN CURSO Y PERSONAS LIBERADAS
Cabrera explicó que los procedimientos se realizaron a partir de datos obtenidos durante la investigación, entre ellos comunicaciones del capataz con un ciudadano argentino relacionado con el establecimiento rural.
Los investigadores acudieron al lugar con el objetivo de buscar rastros del niño y verificar si existía alguna conexión que pudiera aportar información relevante. Sin embargo, el operativo no produjo los resultados esperados. «No encontramos absolutamente nada», señaló el fiscal al referirse al procedimiento, aunque aclaró que fueron recogidos elementos informáticos que ahora están siendo sometidos a pericias.
Entre los objetos incautados figuran teléfonos celulares y chips, cuyo contenido podría contribuir a reconstruir comunicaciones y determinar si existe alguna relación con la desaparición. El fiscal precisó que el ciudadano argentino mencionado en las comunicaciones tampoco quedó vinculado a los hechos. Según explicó, los investigadores revisaron mensajes intercambiados con el capataz y no encontraron contenido que les permitiera sospechar que estuviera involucrado.
En esos mensajes, de acuerdo con Cabrera, el capataz le preguntaba si había visto a un niño acompañado de dos animales. Para el investigador, ese intercambio no aportó indicios suficientes para atribuirle participación en la desaparición.
Por esa razón, las personas que habían sido trasladadas para las diligencias recuperarán su libertad, sin perjuicio de que la investigación pueda reabrir o profundizar las verificaciones sobre ellas si surgen nuevos elementos.
El fiscal enfatizó que la privación de libertad requiere fundamentos objetivos y que no corresponde mantener a una persona detenida únicamente por sospechas que no hayan podido ser respaldadas por evidencias.
OTRO HOMBRE TAMBIÉN FUE VERIFICADO Y QUEDÓ EN LIBERTAD
Durante la entrevista, Cabrera reveló que otro hombre también fue sometido a verificaciones luego de que los investigadores detectaran mensajes intercambiados con la madre del niño.
Según relató, el contacto se produjo el jueves posterior a la desaparición. El hombre le había preguntado a la mujer dónde se encontraba y ella respondió que estaba en la zona de General Díaz, sin mencionar directamente el establecimiento rural.
El ciudadano se presentó con su teléfono celular y se puso a disposición de las autoridades. Tras revisar las comunicaciones, la Fiscalía no encontró elementos que lo relacionaran con el padre biológico del niño ni con los trabajadores de la estancia.
Ante la falta de indicios que justificaran una imputación o la continuidad de su privación de libertad, también fue liberado.
Cabrera explicó que cada dato que aparece durante la investigación debe ser verificado, aunque eso no necesariamente conduzca a descubrir una conexión con la desaparición.
LA MADRE SIGUE PRIVADA DE LIBERTAD POR OTRO MOTIVO
El fiscal también aclaró un punto importante para evitar confusiones: la madre del niño permanece privada de libertad por una presunta omisión del deber de cuidado, no por su participación en la desaparición.
Según explicó, la causa relacionada con la mujer es distinta de la investigación destinada a determinar qué ocurrió con Khael.
Cabrera sostuvo que, por tratarse de un niño de apenas tres años, debía encontrarse bajo la supervisión de un adulto, y que la privación de libertad de la madre responde a esa presunta falta de cuidado.
De esta manera, diferenció expresamente esa situación procesal de cualquier eventual responsabilidad por la desaparición, que todavía debe ser esclarecida.
ALLANAMIENTOS EN UNA ZONA DE DIFÍCIL ACCESO
El representante del Ministerio Público defendió la realización de los allanamientos y señaló que estos procedimientos son necesarios para buscar evidencias que permitan encontrar al pequeño.
Reconoció que las intervenciones pueden generar molestias entre propietarios, trabajadores y otras personas, especialmente cuando se realizan en establecimientos privados. Sin embargo, afirmó que las autoridades deben actuar cuando existen datos que justifican verificar un lugar o examinar posibles elementos relacionados con la investigación. «Estamos buscando nada más y nada menos que a un niño de tres años que no sabemos dónde está», expresó durante la entrevista.
Cabrera también describió las dificultades logísticas que enfrenta el equipo investigador. Indicó que el viaje hasta la zona demanda aproximadamente cinco horas por caminos de tierra que no son transitables en cualquier condición climática.
Aseguró que vuelve al lugar cada vez que recibe información que amerita una nueva intervención y que las tareas se desarrollan de manera coordinada con otras instituciones.
Pese a los resultados negativos de los últimos procedimientos, sostuvo que las diligencias continuarán hasta obtener información que permita esclarecer el caso y localizar al niño.
¿QUÉ PODRÍA ENFRENTAR UNA PERSONA QUE RETENGA AL NIÑO?
Durante la conversación con RCC, el fiscal fue consultado sobre las consecuencias legales para una persona que eventualmente encontrara al niño y, en lugar de entregarlo a las autoridades, decidiera llevárselo y mantenerlo oculto.
Cabrera advirtió que una conducta de esa naturaleza podría configurar distintos hechos punibles, dependiendo de las circunstancias y de la finalidad de la acción.
Mencionó, entre las posibles figuras, la violación de las normas de protección de niños, la privación ilegítima de libertad y la trata de personas. También señaló que, si se comprobara la existencia de otros fines delictivos, la calificación jurídica tendría que analizarse de acuerdo con las pruebas reunidas.
El fiscal insistió en que cualquier persona que tenga información sobre el paradero de Khael o que encuentre a un niño en una situación de peligro debe comunicarlo inmediatamente a las autoridades.
El objetivo, remarcó, es permitir una intervención rápida y garantizar la protección del menor, conforme al principio del interés superior del niño.
LA BÚSQUEDA SIGUE SIN UNA RESPUESTA CONCRETA
Al cierre de la entrevista, Cabrera reconoció que todavía no puede ofrecer una respuesta positiva a la ciudadanía. Los procedimientos realizados hasta ahora no permitieron encontrar al niño ni establecer qué sucedió después de su desaparición.
La Fiscalía continúa analizando los dispositivos electrónicos y los demás elementos recogidos, a la espera de que las pericias permitan identificar nuevos datos o confirmar alguna de las hipótesis investigativas.
El caso mantiene en vilo a la familia y a la ciudadanía, mientras crece la expectativa de que los trabajos conjuntos de las instituciones permitan encontrar al pequeño.
Por ahora, la principal conclusión de la actualización brindada a RCC es que no existen elementos objetivos suficientes para vincular a las personas verificadas en los últimos procedimientos con la desaparición, y la investigación continúa sin una pista concluyente sobre el paradero de Khael Valdez.














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