Una escuela cristiana de Corea del Sur encontró una forma sencilla pero poderosa de fortalecer la fe dentro de su comunidad educativa, levantó un “muro de oración” donde alumnos de primaria y secundaria dejan escritas sus peticiones y dibujan sus manos como señal de apoyo.
La propuesta nació en la Escuela Sammul con el objetivo de promover la empatía, el compañerismo y la vida espiritual entre los estudiantes. Allí, cada pedido no queda en el papel ya que otros chicos colocan sus manos sobre las solicitudes y oran por ellas, generando un ambiente de cercanía y cuidado mutuo.
La iniciativa también involucró a docentes y padres, quienes se suman a este espacio de intercesión. Según la institución, en algunos casos hasta 300 personas se unen para orar por una misma intención, formando una cadena que fortalece la unidad y la fe dentro de toda la comunidad educativa.














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