La delegación recorrió Lviv, Irpin y Bucha, ciudades profundamente marcadas por el conflicto, antes de trasladarse a Kiev. Durante el recorrido pudieron observar las consecuencias de los ataques y conocer el trabajo que las iglesias evangélicas vienen desarrollando para asistir a la población en medio de la guerra.

En Kiev, los visitantes experimentaron directamente la situación de riesgo que enfrenta diariamente la población. Durante su primer día en la capital, una alerta por un posible ataque con misiles los obligó a refugiarse en una estación del metro junto con otros ciudadanos.
Mansour describió la experiencia como una combinación de “profunda tristeza” ante el sufrimiento provocado por la guerra y, al mismo tiempo, de aliento al conocer la perseverancia de los cristianos ucranianos.
“Fuimos a animarlos, pero, a pesar del dolor y la dificultad de su situación, fuimos nosotros quienes nos marchamos animados por su perseverancia, su amor por Cristo, su fidelidad y la obra que están realizando para su reino”, señaló.
Los dirigentes evangélicos destacaron especialmente el papel de las iglesias durante los años de conflicto y llamaron a los cristianos de todo el mundo a acompañar al pueblo ucraniano mediante la oración.
PARTICIPACIÓN EN EL DESAYUNO NACIONAL DE ORACIÓN
Durante su estadía en Kiev, Mansour y Wessels participaron del tercer Desayuno Nacional de Oración de Ucrania, encuentro que reunió a más de 1.500 personas procedentes de 17 países y que contó con la presencia del presidente ucraniano, Volodymyr Zelenski.
Mansour, de origen árabe, realizó una oración en árabe en representación de la comunidad evangélica mundial. Pidió por la protección de los ucranianos, por el fin de la guerra y para que quienes respaldan al país no abandonen sus esfuerzos por alcanzar la paz.
El encuentro congregó a dirigentes políticos y religiosos, funcionarios, representantes militares, capellanes, familiares de soldados fallecidos, organizaciones benéficas y líderes juveniles.
Zelenski, por su parte, pidió oraciones por los prisioneros de guerra ucranianos, por los soldados que permanecen en el frente y por quienes esperan regresar con sus familias. También reclamó una paz “justa y duradera” para su país.
El mandatario reconoció además el papel desempeñado por los capellanes militares y por las iglesias, a las que describió como refugios fundamentales para miles de personas afectadas por el conflicto.
UNA IGLESIA ACTIVA EN MEDIO DE LA CRISIS]
Para los dirigentes de las alianzas evangélicas, uno de los principales mensajes de la visita fue comprobar cómo las comunidades cristianas continúan sirviendo a la población pese a las condiciones extremas.
Mansour sostuvo que la experiencia permitió constatar que, aun en medio de la destrucción, las iglesias continúan siendo espacios de asistencia, acompañamiento y esperanza.
“Sobre todo, mantenemos la esperanza de que la paz y la justicia prevalezcan”, afirmó.
ORACIÓN POR UCRANIA EN EL DÍA DE SU INDEPENDENCIA
La agenda de los líderes evangélicos incluyó además la conmemoración del 35.º aniversario de la independencia de Ucrania. Mansour y Wessels, junto con Alan Donaldson, secretario general de la Federación Bautista Europea, participaron de una ceremonia en la iglesia de Santa Sofía, donde oraron junto a Zelenski.
El encuentro reunió también a representantes de otras comunidades religiosas y a autoridades internacionales, entre ellas el presidente de Lituania, Gitanas Nausėda; el primer ministro de Estonia, Kristen Michal, y representantes del Senado y el Congreso de Estados Unidos.
La visita concluyó con un llamado a no olvidar a Ucrania y a fortalecer el acompañamiento internacional. Para los líderes evangélicos, la experiencia dejó una conclusión central: frente a una guerra que se prolonga, la iglesia busca mantenerse al lado de quienes sufren, servir a las comunidades y sostener la esperanza de una paz duradera.