El IV Desayuno Nacional de Oración por el Paraguay tuvo uno de sus momentos más emotivos cuando referentes de distintas organizaciones cristianas, capellanías e instituciones vinculadas al sector productivo se unieron para interceder por el presente y el futuro del país.
Las oraciones, pronunciadas en un mismo espíritu de unidad y esperanza, abarcaron las principales dimensiones de la vida nacional. El clamor común fue por una Iglesia comprometida con su misión, gobernantes con temor de Dios, instituciones honestas y una nación donde la justicia, la paz y la prosperidad alcancen a todos.
- Pr. Alcides Román: una Iglesia unida, humilde y comprometida con el Paraguay
El presidente de la Asociación de Iglesias Evangélicas del Paraguay (ASIEP), pastor Alcides Orlando Ramón, dio gracias a Dios por la historia de fe de la Iglesia evangélica y por el reconocimiento de su aporte a la sociedad paraguaya.
En su oración pidió protección para las familias, especialmente para los jóvenes que enfrentan presiones y dificultades, y fortaleza para que las nuevas generaciones conserven su fe y permanezcan enfocadas en Dios.
También pidió perdón por las veces en que la Iglesia no estuvo a la altura de su misión y rogó por una comunidad cristiana unida, humilde, pura y santa, capaz de ser verdaderamente «sal y luz» en cada rincón del Paraguay. Finalmente, encomendó a las autoridades y a toda la nación en las manos del Señor.
- Pr. Julián Fretes: pastores llenos del Espíritu Santo y familias fortalecidas
El presidente de la Asociación de Pastores Evangélicos del Paraguay (APEP), pastor Julián Fretes, intercedió especialmente por la vida de los pastores y sus familias.
Pidió que los líderes espirituales sean instrumentos fieles en las manos de Dios, que enfrenten sus desafíos con sabiduría y que no dependan exclusivamente de estrategias humanas, sino de la dirección del Espíritu Santo.
También rogó por un avivamiento espiritual en las congregaciones y comunidades, para que los pastores sean fuente de inspiración para las autoridades y la sociedad. Extendió su petición a los matrimonios y los hijos de los líderes religiosos, pidiendo que el amor, el respeto, el perdón y la oración sean pilares permanentes de cada hogar.
- Cnel. Francisco Moray: autoridades con temor de Dios y protección para quienes sirven a la patria
Desde la Capellanía Militar, el coronel Francisco Moray elevó una oración por las autoridades nacionales y religiosas, solicitando sabiduría celestial, discernimiento y temor de Dios para que sus decisiones conduzcan al Paraguay por caminos de justicia, paz y equidad.
Asimismo, pidió protección física, mental y espiritual para los capellanes que desarrollan su labor en los cuarteles y unidades militares, así como bendiciones para sus familias.
Su oración también reconoció el sacrificio de los hombres y mujeres que sirven a la patria y pidió que Dios acompañe sus responsabilidades y fortalezca su vocación de servicio.
- Óscar Daniel Insaurralde: una Policía Nacional fortalecida espiritualmente y al servicio del prójimo
El comisario y representante de la Capellanía Policial, pastor Óscar Daniel Insaurralde, puso en oración a todos los integrantes de la Policía Nacional, desde sus máximas autoridades hasta los agentes que diariamente trabajan en las calles y comisarías.
Pidió que la capellanía sea un instrumento efectivo de consuelo, acompañamiento y restauración para los uniformados y sus familias, y que los capellanes tengan sensibilidad ante el dolor y las necesidades humanas de quienes cumplen funciones de seguridad.
También destacó que la lucha contra la delincuencia tiene una dimensión espiritual y material, por lo que los policías necesitan fortaleza de Dios tanto en su vida personal como en el cumplimiento de sus funciones.
Finalmente, clamó por la sanidad de las filas policiales y para que la institución se convierta en un verdadero modelo de servicio al prójimo.
- Pr. Félix Duarte Dupont: perdón, honestidad y rehabilitación para quienes están en las cárceles
El pastor Félix Duarte Dupont, de la Capellanía Prisional, comenzó reconociendo los pecados de la sociedad y pidiendo perdón a Dios, recordando que la reconciliación con el Padre es posible por medio de Jesucristo.
Su oración estuvo centrada en la necesidad de que el Paraguay vuelva a los caminos de Dios y que sus gobernantes sean fieles, honestos y verdaderamente comprometidos con el bienestar del pueblo.
También intercedió por las personas privadas de libertad, sus familias, los funcionarios penitenciarios y las autoridades del sistema carcelario. Pidió que la obra espiritual desarrollada en las penitenciarías produzca frutos de salvación, transformación y abandono de la corrupción.
Su mensaje dejó una reflexión contundente: sin Dios no puede existir una verdadera rehabilitación.
UN MISMO CLAMOR POR EL PARAGUAY
Las oraciones dejaron un mensaje compartido: el futuro del Paraguay necesita mucho más que crecimiento económico y decisiones políticas; requiere integridad, justicia, reconciliación, compromiso ciudadano y una profunda renovación espiritual.
Desde los templos hasta los cuarteles, las comisarías, las penitenciarías, las empresas y las cooperativas, los referentes cristianos coincidieron en encomendar al país a Dios y pedir que quienes ejercen responsabilidades de liderazgo estén a la altura de su misión.
Fue, en definitiva, un llamado a no permanecer indiferentes ante la realidad nacional, sino a asumir la responsabilidad de orar, servir y trabajar por un Paraguay más justo, honesto, solidario y bendecido.














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