Mientras la guerra con Rusia sigue afectando la vida de millones de personas en Ucrania, un grupo de cristianos encontró una forma diferente de acercarse a quienes sufren las consecuencias del conflicto, repartir pizzas gratuitas acompañadas de apoyo emocional, oración y mensajes de fe.
La iniciativa es impulsada por capellanes del Equipo de Respuesta Rápida Billy Graham (BG-RRT), que trabaja en el país desde el inicio de la invasión rusa brindando contención espiritual y acompañamiento a las comunidades afectadas.
En los últimos meses, el programa incorporó la entrega de alimentos como parte de su labor humanitaria. Según sus organizadores, ya se distribuyeron más de 8.700 pizzas, alcanzando a cerca de 12.700 personas en distintas regiones de Ucrania.
Para los voluntarios, la comida se ha convertido en una puerta de entrada para generar conversaciones, escuchar historias y compartir mensajes de esperanza. “No se trató solo de entregar alimentos. Pudimos ver cómo las personas se abrían, compartían sus preocupaciones y encontraban ánimo en medio de circunstancias muy difíciles”, explicó Vitaliy Tkachuk, coordinador de la capellanía.
Además de las pizzas, los equipos entregan Biblias y otros materiales cristianos, visitando hospitales, centros comunitarios y espacios donde se encuentran militares y civiles afectados por la guerra. Según Tkachuk, muchas personas permanecen después de recibir la comida para conversar, hacer preguntas o simplemente contar lo que están viviendo.
Los voluntarios relataron que algunos adultos mayores probaron pizza por primera vez, mientras que otros comentaron que hacía años no disfrutaban una comida así debido a las dificultades provocadas por el conflicto.
Historias de esperanza
Durante estas jornadas también se han registrado testimonios de personas que encontraron consuelo espiritual en medio de situaciones complejas.
Uno de ellos fue Dmitri, un soldado que se recupera de una lesión en el brazo. Mientras esperaba recibir una pizza, compartió con los capellanes el peso emocional de estar lejos de su hogar y de enfrentar la guerra en soledad. Tras la conversación, decidió iniciar un camino de fe y recibió una Biblia en audio.
Otra de las historias fue la de Valentyna, una mujer que perdió tanto a su esposo como a su vivienda a causa del conflicto. Según los voluntarios, llegó profundamente afectada por el dolor y la incertidumbre. Después de recibir acompañamiento y escuchar un mensaje cristiano, expresó su deseo de acercarse a Dios.
“Cuando nos despedimos, se podía ver algo diferente en su mirada: había recuperado la esperanza”, recordó Tkachuk.
*Los nombres fueron modificados para proteger la identidad de las personas mencionadas.















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