Anoche, nada le salió bien a Paraguay. Desorden, descoordinación, pasividad, lentitud, hasta los rebotes terminaban en los pies de los jugadores de Estados Unidos. El debut mundialista parece que pesó en el equipo y se vio un equipo desconocido ante el local.
Los primeros minutos del partido fueron apenas un espejismo, pero luego, todo se derrumbó y una increíble serie de circunstancias precipitó el resultado final.
-Paraguay no asimiló el gol en contra, no supo reponerse.
-Poca capacidad para cambiar en cancha. Después del 1-0 o del 2-0, no hubo cambios en el planteo. Lo más obvio era ir sobre Pulisic, pero el jugador de Estados Unidos jugó libremente y siempre fue un peligro.
-Exasperante lentitud de los laterales. El planteo técnico jamás corrigió el juego estadounidense por ese sector.
-En el segundo tiempo, obviamente el técnico Pochettino entendió que el partido estaba cerrado y fue cambiando a sus principales figuras, reservándolos para los próximos partidos. Aunque se vio una leve mejoría, fue porque EE. UU. sacó el pie del acelerador y no por una mejoría sustancial de la Albirroja.
– El gol de Mauricio Magalhaes, a los 73’, nos hizo ilusionar con una posible remontada o, por lo menos, acercarse en el marcador (importante: la diferencia gol puede ser clave para pasar a la siguiente fase). Sin embargo, otro error facilitó el cuarto gol.
Lo positivo es que quedan dos partidos por delante para buscar la clasificación. Pasado el momento del debut, resta una semana para recomponerse y enfrentar al duro equipo de Turquía.
¡Vamos Paraguay!















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