La contundente derrota de Paraguay frente a Estados Unidos abrió un intenso debate sobre las razones que llevaron a la Albirroja a sufrir una caída tan dura. Entre los temas más comentados apareció el supuesto “pánico escénico” de los jugadores, una teoría que Ricardo Tavarelli no comparte.
El exarquero, una de las figuras más importantes del fútbol paraguayo, considera que convivir con la presión es parte natural de la carrera de cualquier futbolista. Por eso, cree que el problema no pasa por una cuestión emocional relacionada con el escenario o la magnitud del torneo.

Como ejemplo mencionó a Gustavo Gómez, uno de los referentes del seleccionado nacional y uno de los jugadores con mayor continuidad en el fútbol internacional.
Para Tavarelli, todos los futbolistas sienten nervios antes de un partido, sin importar si juegan en una cancha de barrio o en una Copa del Mundo. Explicó que la incertidumbre siempre está presente: una lesión, una expulsión o cualquier situación inesperada puede cambiar el rumbo de un encuentro. Sin embargo, aseguró que una vez que comienza el juego, esas sensaciones quedan atrás y todo depende del rendimiento colectivo e individual.
A la hora de hablar sobre cómo debe reaccionar Paraguay después del golpe recibido, el “Mono” puso el foco en el liderazgo del entrenador Gustavo Alfaro. Destacó especialmente el aspecto psicológico que el técnico ha trabajado desde su llegada y recordó que fue este mismo grupo de futbolistas el que logró devolver a la selección a una Copa del Mundo.
Además, resaltó que uno de los mayores méritos de Alfaro fue recuperar la esencia histórica del fútbol paraguayo. Según su análisis, la Albirroja volvió a competir con una identidad definida, algo que resultó fundamental para alcanzar la clasificación mundialista.
No obstante, Tavarelli también señaló aspectos futbolísticos que considera determinantes en la derrota. Entiende que al equipo le faltó una mejor lectura del partido y una mayor conexión entre líneas, factores que fueron aprovechados por Estados Unidos. El conjunto norteamericano, según explicó, identificó las debilidades de Paraguay, trabajó sobre ellas y terminó sacando una ventaja que se reflejó claramente en el marcador.
Pese al traspié, el histórico guardameta mantiene la confianza en el proceso y considera que la selección cuenta con las herramientas necesarias para recuperarse y volver a mostrar la versión que la llevó nuevamente a la máxima cita del fútbol mundial.















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