Según explicó, las precipitaciones constantes no dan tregua y frenan cualquier intervención efectiva en la vía. “Tenemos todos los equipos listos, pero la lluvia no nos permite trabajar como se necesita”, señaló.
Actualmente, el tramo se encuentra habilitado solo de forma precaria para vehículos livianos, principalmente camionetas 4×4, que circulan bajo su propia responsabilidad. Sin embargo, para camiones medianos y de gran porte, el paso sigue prácticamente imposible.
Portillo advirtió que incluso el tránsito de vehículos livianos contribuye al deterioro del camino, profundizando el barro y generando mayores daños. No obstante, en casos de emergencia —como traslados de enfermos o provisión de insumos—, la circulación resulta inevitable.
CAMIONES VARADOS Y PÉRDIDAS EN CADENA
El impacto logístico y económico es significativo. Durante los últimos días, cerca de 93 camiones quedaron varados en sectores críticos como la zona de La Paloma. Aunque algunos lograron ser movilizados temporalmente, nuevas lluvias volvieron a bloquear su avance.
Gran parte de los vehículos transporta soja en el inicio de la zafra, mientras que otros trasladan ganado con destino a frigoríficos. Ante la imposibilidad de avanzar, muchos animales fueron descargados con apoyo de productores y vecinos, que habilitaron espacios para su resguardo. “El problema es grave: no se ha sacado ni el 5% de la producción y ya estamos en esta situación”, alertó Portillo.
AISLAMIENTO Y FRENO AL DESARROLLO
La interrupción del tránsito no solo afecta a la logística inmediata, sino que también expone una problemática estructural que se repite cada año. La falta de caminos de todo tiempo continúa limitando el crecimiento productivo de la región.
Portillo insistió en que el desarrollo del Chaco —con proyectos en expansión agrícola y ganadera— depende directamente de infraestructura vial y acceso a servicios básicos como electricidad. “Lo que no crece es por falta de caminos. El sector privado empuja, pero necesita condiciones”, afirmó.
COORDINACIÓN INSTITUCIONAL Y URGENCIA DE SOLUCIONES
Ante la emergencia, se mantiene una coordinación entre gobernaciones, municipios, Fuerzas Armadas y el Ministerio de Obras Públicas, con asistencia a transportistas varados. No obstante, el propio esquema de mantenimiento enfrenta limitaciones presupuestarias, ya que depende de la recaudación anual, hoy afectada por la paralización del tránsito.
El panorama se vuelve aún más incierto con pronósticos de nuevas lluvias y la posible incidencia del fenómeno climático de El Niño, que podría prolongar las dificultades.
Mientras tanto, la Ruta 16 sigue siendo un cuello de botella crítico para la producción chaqueña, evidenciando la urgencia de inversiones estructurales que garanticen conectividad y competitividad durante todo el año.














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