El Chaco ante su última promesa: diputado Petersen asegura que Peña saldará deuda histórica del agua

Mientras la agenda legislativa avanza con reformas fiscales y proyectos de transporte ferroviario, una sombra persiste sobre la Región Occidental: la escasez de agua potable. Tras el estrepitoso fracaso del anterior proyecto de acueducto, el diputado Francisco Petersen ha salido al paso para “blindar” la credibilidad del actual Ejecutivo, y aseguró que el presidente Peña va a cumplir con su promesa antes del 2028.

El Chaco ante su última promesa: diputado Petersen asegura que Peña saldará deuda histórica del agua

El legislador se mostró tajante al afirmar que el presidente Santiago Peña cumplirá el compromiso asumido en la Expo Pioneros del Chaco. A pesar del escepticismo ciudadano alimentado por décadas de tuberías vacías y promesas rotas, Petersen sostiene que existen fundamentos técnicos para creer que esta vez el resultado será distinto.

La confianza de Petersen llega en un momento crítico. El informe de la Contraloría fue lapidario al señalar que el acueducto anterior nunca cumplió su función de manera sostenida, debido a fallas estructurales y falta de planificación técnica adecuada. Sin embargo, para el diputado, el actual Gobierno no busca «parchear» el pasado, sino ejecutar una solución definitiva.

Según Petersen, el cronograma técnico estimado para llevar el vital líquido al Chaco oscilaría entre los 24 y 36 meses, dependiendo del modelo de ingeniería que se decida implementar. “Sé que lo va a cumplir; yo sé por qué te digo”, enfatizó, sugiriendo que el mandatario maneja información privilegiada sobre el inicio inminente de las obras.

¿PRIORIDADES INVERTIDAS?

Ante el cuestionamiento sobre si proyectos urbanos como el Tren de Cercanías han opacado la urgencia chaqueña, el diputado insistió en que no se trata de una competencia de prioridades, sino de tiempos de ejecución. Aseguró que el presidente le confirmó personalmente que “pronto habrá noticias” que calmarán la ansiedad de una región que ya no admite más dilaciones.

Con el reloj electoral administrativo corriendo, este Gobierno tiene ahora una ventana de apenas dos años y medio para transformar un desierto de promesas en un sistema hídrico funcional, evitando que el Chaco sume otra frustración a su historial.

 

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