En entrevista con RCC Radio, la especialista sostuvo que la iniciativa carece de sustento científico y contradice las recomendaciones de organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud, que reconocen la adolescencia como una etapa que se extiende hasta los 18 años e incluso, en algunos criterios, hasta los 19 años.
Acuña recordó además que Paraguay cuenta con un marco legal que contempla esa definición, por lo que consideró incomprensible el sentido del proyecto. “Realmente no entendemos cuál es el objetivo de esta propuesta. Si lo que se busca es descomprimir las urgencias pediátricas, ese no es el camino”, afirmó.
LOS ADOLESCENTES REQUIEREN ATENCIÓN DIFERENCIADA
La titular del gremio explicó que la adolescencia constituye una etapa compleja del desarrollo humano, caracterizada por profundos cambios físicos, hormonales, emocionales y conductuales, que requieren un abordaje específico y sensible.
“El adolescente no es un adulto. Tiene necesidades propias y una problemática particular que debe ser atendida por profesionales formados para acompañarlo en esta etapa”, enfatizó.
En ese sentido, advirtió que derivar a adolescentes de 15 a 18 años a servicios de urgencias para adultos podría implicar una pérdida en la calidad de la atención, ya que los médicos de adultos o de familia no siempre cuentan con la preparación especializada para abordar integralmente la salud adolescente.
LA HEBIATRÍA, UNA SUBESPECIALIDAD DE LA PEDIATRÍA
Acuña destacó que dentro de la pediatría existe una subespecialidad denominada hebiatría, orientada exclusivamente al cuidado de adolescentes. Así como la pediatría cuenta con ramas como neonatología, gastroenterología o nefrología pediátrica, también dispone de profesionales especializados en los desafíos médicos, emocionales y sociales propios de esta etapa.
“Los médicos de adultos no tienen esta subespecialización. Por eso no tiene sentido enviar a los adolescentes a un sistema que no está diseñado para sus necesidades”, remarcó.
“NO SE RESUELVE EL PROBLEMA, SOLO SE LO TRASLADA”
La presidenta de la Sociedad Paraguaya de Pediatría sostuvo que el proyecto no soluciona la saturación de las urgencias, sino que simplemente traslada el problema a otros sectores del sistema hospitalario. “Estamos pateando la pelota hacia otro lado, pero no estamos atacando el problema de fondo”, expresó.
Según indicó, lo que se necesita es invertir en infraestructura y crear espacios exclusivos para adolescentes, con equipos multidisciplinarios capaces de brindar atención médica y contención emocional.
Incluso en caso de internación, consideró inapropiado ubicar a adolescentes en salas compartidas con pacientes adultos, debido a las diferencias en sus necesidades físicas y psicológicas.
UN GRUPO QUE NECESITA ACOMPAÑAMIENTO Y CONTENCIÓN
Acuña subrayó que la adolescencia es una etapa de transición crucial, en la que los jóvenes requieren orientación y apoyo profesional. “Es un momento muy sensible de la vida. Tenemos que cuidar al adolescente, guiarlo y brindarle un entorno adecuado para su atención”, manifestó.
Finalmente, reiteró que cualquier reforma del sistema sanitario debe priorizar el bienestar integral de los adolescentes y garantizarles una atención especializada, digna y acorde a su etapa de desarrollo.














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