En este escenario, el Instituto de Previsión Social (IPS) se erige como un “pilar fundamental” del sistema sanitario paraguayo. Señala que desde el inicio de su programa de trasplante renal en 1985, la previsional ha alcanzado la cifra de 326 procedimientos en adultos y mantiene un seguimiento clínico y especializado de por vida a casi 350 pacientes.
Indica asimismo que el crecimiento institucional “es sostenido”. Mediante un convenio clave con el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPyBS), el IPS informa que garantiza el acceso a estas terapias de alta complejidad tanto a asegurados como a no asegurados, bajo estrictos criterios médicos.
Expresa que el área renal pediátrica merece un capítulo aparte por su rol pionero en el país. La evolución de las cifras demuestra la continuidad y el fortalecimiento del programa: 2022: Se reportó el trasplante pediátrico número 28. 2024: Se alcanzó la cifra de 35 niños beneficiados. Abril de 2026: Se marcó un hito con el trasplante renal pediátrico número 40.
CIFRAS QUE DEVUELVEN ESPERANZA
El ente previsional asegura que el dinamismo del Hospital Central no se detiene, teniendo en cuenta que en lo que va de este 2026, el balance ya registra: 36 trasplantes de médula ósea. 8 trasplantes renales y 6 trasplantes de córnea.
Estas cifras se suman a los años previos de alta productividad, como el 2023 (con 52 trasplantes totales a octubre) y el 2024 (con 21 trasplantes renales en adultos y la consolidación del área infantil).
EL DESAFÍO DEL POSTRASPLANTE
Desde el IPS recuerdan que el proceso no termina en el quirófano. Un trasplante exitoso exige un compromiso asistencial permanente: controles especializados, vigilancia de rechazo, estudios de laboratorio y provisión de medicación inmunosupresora para evitar complicaciones a largo plazo.
«Sin donantes no hay trasplantes. Promover la conversación familiar sobre la voluntad de donar y apoyar a los equipos médicos es esencial para que más paraguayos tengan una segunda oportunidad», señalaron las autoridades del Instituto.
