En una entrevista con RCC Radio, el especialista aseveró: «Es mentira que hace 50 o 30 años no hay botulismo en Paraguay. Frecuentemente tenemos brotes». Como evidencia, recordó que en el año 2018 se registró un brote epidemiológico vinculado al consumo de queso de cabra artesanal y que, incluso durante el año pasado, existieron sospechas clínicas de alta consideración en patios de comidas rápidas de la capital.
El botulismo es una enfermedad neuroparalítica grave provocada por la toxina de la bacteria Clostridium botulinum, un organismo ubicuo que se encuentra de forma natural en la tierra. El Dr. Mateo Balmelli explicó que el peligro radica en la falta de oxigenación de los envases (entornos anaeróbicos), lo que favorece que la bacteria prolifere y libere su potente toxina.
El cuadro clínico se caracteriza por una parálisis motora de carácter descendente:
Primeras manifestaciones (12 a 48 horas post-ingesta): Alteraciones visuales (visión doble o borrosa).
Fase intermedia: Dificultad para tragar saliva o hablar (compromiso de pares craneales).
Fase crítica: Parálisis de los músculos respiratorios y de las extremidades, una condición que se vuelve irreversible en las terminaciones nerviosas afectadas y que puede resultar mortal si no se interviene de manera precoz.
El infectólogo precisó además que existen otras variantes de la enfermedad, como el botulismo del lactante —motivo por el cual está estrictamente prohibido administrar miel de caña o de abeja a menores de un año, debido a que el producto suele estar colonizado por esporas de la bacteria— y el botulismo por heridas, común en traumatismos por aplastamiento que entran en contacto con tierra contaminada.
EL PELIGRO DE LOS PICLES CASEROS Y EL CONTRABANDO
Respecto al brote actual, que mantiene bajo investigación a un sector de feriantes y productores locales, el especialista señaló que el uso de frascos reutilizables mal esterilizados o con presencia de herrumbre es una vía clásica de contaminación. Al perderse la cadena de frío o cortarse la luz, la bacteria encuentra el ambiente ideal.
«Cualquier ciudadano puede contraer botulismo en su propia casa al preparar un chimichurri, un picle o conservar semillas en aceite si no se lavan bien los ingredientes y se mantiene el frasco guardado por meses», advirtió, detallando que la presencia de burbujas de aire o la expulsión de gas al abrir el envase son señales de alerta indirectas.
Finalmente, el Dr. Mateo Balmelli apuntó a la responsabilidad de la Dirección Nacional de Vigilancia Sanitaria (Dinavisa) y los estamentos de control alimentario. Criticó la vulnerabilidad del mercado interno ante el contrabando de productos perecederos desde Argentina, los cuales se comercializan en las calles expuestos a temperaturas de hasta 40 °C. Advirtió que esta falta de trazabilidad no solo expone a la población al botulismo, sino a brotes de otras bacterias peligrosas como Salmonella, Shigella y Escherichia coli.















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