La declaración fue emitida luego de la reciente visita a Paraguay del canciller israelí, Gideon Sa’ar, quien vino acompañado de una delegación de empresarios de su país. Wiens argumentó que su decisión responde a una alineación con principios democráticos y, específicamente, con la fe cristiana.
«Quiero decirles públicamente que, cuando yo sea presidente de la República, la embajada de Paraguay e Israel se queda en Jerusalén,» afirmó Wiens. «Porque yo creo que así corresponde, esa es la capital del pueblo de Dios que es Israel.» La ubicación de la embajada paraguaya en Jerusalén es un tema de alta sensibilidad geopolítica. Israel considera a Jerusalén como su “capital eterna e indivisible”.
Cabe recordar que Paraguay ya ha sido protagonista de movimientos diplomáticos en este sentido. En el año 2018, el expresidente Horacio Cartes trasladó la embajada de Tel Aviv a Jerusalén. Meses después, el también expresidente Mario Abdo Benítez revirtió la decisión, devolviendo la sede a Tel Aviv, lo que generó una fuerte tensión diplomática con Israel.
IMPACTO DE LA PROMESA
La promesa de Wiens no marca una diferencia con la política exterior paraguaya actual, aunque podría tener varias repercusiones si se concreta: Aseguraría una relación diplomática sólida y privilegiada con el Estado de Israel, siguiendo la línea de países como Argentina y Estados Unidos.
Consolidaría el apoyo del segmento cristiano y evangélico dentro del electorado, un grupo con creciente influencia política en Paraguay. El aspirante a presidente del Paraguay posiciona el estatus de la embajada como un tema central en su plataforma de política exterior, anclándolo a una visión ideológica y de fe.














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