Tras más de 30 años de negociaciones, el acuerdo entre la UE y el MERCOSUR buscaba facilitar el comercio y la integración económica. Sin embargo, Cristaldo sostiene que Europa está distorsionando el espíritu del pacto mediante decisiones tomadas «bajo la mesa».
«Europa por arriba de la mesa firma los acuerdos y por debajo borra con el codo lo que firmó», sentenció el titular de la UGP, haciendo referencia a normativas como la Resolución 1115 y nuevas reglamentaciones que imponen barreras ambientales sin sustento técnico sólido.
EL BIOCOMBUSTIBLE: EL PRINCIPAL BLANCO DEL PROTECCIONISMO
Uno de los puntos más críticos es la reciente postura europea que descalifica al aceite de soja como base para biocombustibles sostenibles. Esta medida afecta directamente a Paraguay, que había logrado una cuota exclusiva de 50.000 toneladas en las negociaciones.
Cristaldo advierte que el concepto de «responsable indirecto de cambio de uso de suelo» es una invención técnica que busca proteger el aceite de canola producido en Europa, el cual depende de millonarios subsidios. «Ellos son ineficientes y no quieren competencia; es como hacer un festival gratis pero prohibir la entrada», comparó el ingeniero.
ARTICULACIÓN REGIONAL ANTE LA FALTA DE RECIPROCIDAD
Ante esta situación, el sector privado de Paraguay, Argentina y Brasil ya se encuentra trabajando de manera conjunta para unificar posturas. El objetivo es presentar un frente común a través de las cancillerías y canales oficiales para exigir reciprocidad.
Si bien el mercado europeo representa actualmente cerca del 4% de las exportaciones paraguayas, la preocupación radica en la falta de lealtad comercial. «De nada sirven las firmas si no se van a cumplir los acuerdos», concluyó Cristaldo, subrayando que mientras el MERCOSUR abre sus mercados bajando aranceles, Europa los cierra con exigencias imposibles de cumplir.
