Durante un homenaje realizado este miércoles en la Cámara de Senadores, Ballard relató cómo conflictos armados, zonas empobrecidas y regiones vulnerables se convierten en terreno fértil para los traficantes de menores. Recordó su misión más reciente en medio de la guerra de Ucrania, donde mientras evacuaban orfanatos descubrieron una red internacional que intentaba instalar en Latinoamérica —con ramificaciones incluso en países vecinos— un mercado de explotación sexual infantil.

Tras meses de trabajo y operaciones en tres continentes, el equipo logró desmantelar lo que calificó como “uno de los proyectos más perversos jamás detectados”, involucrando a niños de apenas cinco y seis años. Ballard advirtió que este crimen prospera también por el silencio: “Los niños no pueden gritar ni protestar; dependen absolutamente de nosotros”, afirmó.
Mencionó incluso el caso de un ofensivo documental producido por un pedófilo europeo que, tras cumplir condena, sigue creando contenidos que —según dijo— fomentan la conducta criminal y alimentan la demanda global que sostiene estas redes. Comparó este tipo de influencias con la propaganda Nazi que inspiró a otros a cometer atrocidades contra la humanidad, incluyendo niños.
Por su parte, la senadora Lizarella Valiente, anfitriona del homenaje, subrayó que Paraguay se encuentra en una posición estratégica que, lamentablemente, atrae este tipo de delitos transnacionales. Agradeció la labor de Ballard y destacó la importancia de visibilizar un flagelo que afecta a miles de niños en la región. “Las guerras, la pobreza y el abandono dejan a los pequeños expuestos a depredadores que se aprovechan de su indefensión”, expresó.
Ballard cerró su mensaje reiterando su compromiso de apoyar a Paraguay y al mundo en la defensa de los más vulnerables. “Los niños de Dios no están a la venta”, enfatizó, llamando a gobiernos y comunidades a redoblar esfuerzos de prevención y persecución del crimen.














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