En busca del consenso: El mandatario subrayó que la discusión se encuentra actualmente en el ámbito del Consejo Nacional de Salarios Mínimos (CONASAM). En esta instancia, el Estado actúa como mediador a través del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, buscando un punto de encuentro entre las pretensiones de los sindicatos y las posibilidades de la patronal.
«Nosotros queremos que haya un consenso. Yo no voy a adelantar qué es lo que va a hacer el Poder Ejecutivo, pero esperaremos el resultado de ese grupo de trabajo», afirmó Peña.
Una postura clara sobre el monto: Ante las consultas sobre si el ajuste debiera limitarse a la inflación técnica (que sugeriría un aumento cercano a los 60.000 guaraníes), el jefe de Estado fue enfático al expresar su desacuerdo con una cifra tan baja.
La posición del Ejecutivo: El presidente reconoció que un aumento de 60.000 guaraníes no le parece «justo», lo que abre la puerta a un análisis más profundo sobre el costo de vida real.
La demanda sindical: Actualmente, las centrales obreras solicitan un incremento del 20%, argumentando una pérdida sostenida del poder adquisitivo.
Finalmente, el presidente aseguró que, una vez que el Consejo Nacional de Salario Mínimo (CONASAM) emita su recomendación técnica, él tomará la decisión final y la comunicará oficialmente a la ciudadanía, priorizando la estabilidad económica y el bienestar de los trabajadores.














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