Presidente pide romper las “ataduras mentales” para que Paraguay vuelva a ser un país gigante

En el cierre de su informe anual ante el Congreso este miércoles de noche, el presidente Santiago Peña hizo un llamado a los paraguayos a superar el pesimismo y las limitaciones autoimpuestas, convencido de que el país tiene el potencial para recuperar el protagonismo que alguna vez tuvo en la región y el mundo.

Presidente pide romper las “ataduras mentales” para que Paraguay vuelva a ser un país gigante

Con un mensaje cargado de optimismo y apelando al orgullo nacional, el presidente de la República, Santiago Peña, instó al pueblo paraguayo a «romper las ataduras mentales» que, según afirmó, impiden que el país alcance todo su potencial y vuelva a ocupar un lugar de liderazgo en el escenario internacional.

En el tramo final de su informe anual de gestión ante el Congreso Nacional, el mandatario planteó una visión de futuro en la que Paraguay deje de ser «la isla rodeada de tierra» para convertirse en un puente de integración regional y un actor protagónico en las relaciones internacionales.

«¿Acaso no podemos volver a ser grandes como lo fuimos en la época de don Carlos Antonio López?», preguntó ante los legisladores, al sostener que el país posee las condiciones para alcanzar un desarrollo mucho mayor.

«EL PARAGUAY ES GRANDE»

Peña afirmó que el principal obstáculo no son las limitaciones materiales, sino aquellas barreras invisibles que frenan la confianza de los propios paraguayos. «Necesito hoy romper las ataduras mentales, esos enemigos invisibles que nos impiden llegar a nuestro verdadero potencial. Créanme, el Paraguay es grande. Los paraguayos no tenemos límites cuando nos lo proponemos», expresó.

Reconoció que algunos podrían considerar su visión demasiado ambiciosa, pero defendió el valor de soñar como motor de transformación. «Sí, estoy soñando. Estoy soñando que podemos lograrlo juntos. Estoy soñando que podemos ser grandes. Estoy soñando que podemos cambiar la realidad», manifestó.

UN LLAMADO A CREER EN EL FUTURO

El presidente aseguró que ese sueño no responde a una ilusión, sino a la convicción de que el país ya ha comenzado un proceso de transformación.

Afirmó que Paraguay puede convertirse en un ejemplo para la región y expresó su deseo de que llegue a ser «la envidia de todos», sustentado en el trabajo conjunto de la ciudadanía. «Estoy soñando porque es posible, porque ese gigante ya está resurgiendo», sostuvo.

UN MENSAJE DE ORGULLO NACIONAL

En el cierre de su discurso, Peña realizó una declaración de profundo afecto hacia el país, destacando su historia, su cultura y la identidad del pueblo paraguayo. Manifestó su admiración por las tradiciones nacionales, la música, el tereré y el legado de la cultura guaraní, así como por el espíritu de sacrificio demostrado por generaciones de paraguayos a lo largo de la historia.

Asimismo, reivindicó el pasado heroico de la nación y expresó su confianza en que el futuro permitirá recuperar la grandeza que, a su juicio, caracterizó al Paraguay en otras etapas de su historia. «Estoy seguro de que, de la mano de todos ustedes, de todos nosotros, el Paraguay volverá a ser ese gigante que alguna vez fue», concluyó antes de cerrar su intervención con un enfático: «¡Que viva el Paraguay!»

 

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