El informe, llamado Metodología de Evaluación del Estado de Preparación en IA (RAM), es el resultado de un trabajo conjunto entre el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación (MITIC), el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) y la UNESCO, y fue financiado por la Unión Europea (UE).
Ahora, esperemos que el Gobierno no haya aceptado con este «financiamiento» algún nuevo «condicionamiento» por parte de los europeos, relativo al medioambiente o al sistema educativo paraguayo, tal como sucedió con la tristemente célebre «transformación educativa». Habría que estar muy atentos.
El evento de presentación, que reunió a autoridades y expertos en la sede del CONACYT, reveló que Paraguay tiene una visión «matizada pero positiva» de la IA. El país ya está dando los primeros pasos para crear una estrategia nacional y valora el debate legislativo para tener sistemas de IA seguros, transparentes y rastreables.
Sin embargo, el informe también es una alerta: si bien ya se ha avanzado (como la reciente Ley de Protección de Datos Personales), el país debe profundizar las normativas en áreas sensibles como la transparencia de los algoritmos y la protección de datos, para no quedarse atrás en el ecosistema digital.
Al respecto, el ministro del MITIC, Gustavo Villate, destacó la importancia de este diagnóstico. «Para que realmente avancemos y trabajemos en políticas públicas que nos ayuden a mejorar; necesitamos saber dónde estamos parados», afirmó, subrayando que este estudio es una herramienta estratégica para orientar al Gobierno.
Por su parte, el presidente del CONACYT, Benjamín Barán, resaltó que este no es solo un reporte técnico. Lo definió como un «esfuerzo colaborativo y multisectorial» que involucró al sector público, privado, académico y a la sociedad civil. Barán concluyó que el gran desafío es lograr una gobernanza ética y una regulación responsable que, a la vez, sea compatible con el crecimiento económico.
Desde la UNESCO, Ernesto Fernández Polcuch, director de la oficina de Montevideo, agradeció el compromiso de Paraguay y enfatizó que el informe debe ser una «herramienta de acción política» para tomar decisiones basadas en evidencia real y adaptadas a la realidad local.
En resumen, Paraguay ha definido su punto de partida. Con la hoja de ruta de la UNESCO y el respaldo de la UE, el país se enfoca en construir un ecosistema de IA que sea una palanca de desarrollo, sin sacrificar la ética ni la seguridad de los ciudadanos.














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