A diferencia de los modelos tradicionales centrados exclusivamente en la custodia, el sistema de Santa Catarina —gestionado a través de la Secretaría de Estado de Justicia y Reintegración Social (SEJURI)— se basa en un trípode de hierro: orden, disciplina y alianzas público-privadas.
Durante la visita al Centro Penitenciario Industrial de Blumenau, la comitiva paraguaya pudo constatar cómo el interior de una unidad penal puede funcionar con la precisión de una planta industrial. En este centro, las empresas privadas no solo son clientes, sino socios estratégicos que instalan sus talleres dentro del recinto, proporcionando maquinaria, materia prima y supervisión técnica.
LAS CLAVES DEL ÉXITO: DATOS Y SOSTENIBILIDAD
El director general de la Policía Penal de Santa Catarina, Maicon Ronald Alves, compartió con la delegación paraguaya los pilares que sostienen esta política de Estado:
Indicadores de Gestión: Cada proceso es medido. La eficiencia se evalúa mediante la tasa de ocupación laboral y la reducción efectiva de la reincidencia.
Sostenibilidad Financiera: El modelo genera ingresos que permiten reducir la carga sobre el erario público. El trabajo de los internos ayuda a costear el mantenimiento del propio sistema.
Dignificación del Interno: Con más de 10.700 personas privadas de libertad (PPL) insertas en el mercado laboral, Santa Catarina ostenta una de las tasas de ocupación más altas de la región, transformando el tiempo de condena en experiencia profesional acreditable.
LA VISIÓN DE PARAGUAY: ADAPTACIÓN Y FUTURO
Para el viceministro Maciel, la relevancia de este viaje radica en la posibilidad de adaptar estos mecanismos al contexto nacional. «No se trata solo de ocupar el tiempo de las personas, sino de entender la gestión del trabajo como una herramienta de seguridad y de paz social», subrayó.
La comitiva técnica, integrada también por expertos en bienestar, producción y contabilidad, analizó la viabilidad jurídica y administrativa de fortalecer el vínculo con el sector privado paraguayo. Se busca que las empresas locales vean en los centros penitenciarios una oportunidad de producción responsable, bajo un esquema que garantice seguridad jurídica y operativa.
Esta misión se alinea con el proceso de reforma que busca dejar atrás el sistema de ocio por uno de oportunidades reales. El Ministerio de Justicia de Paraguay apunta a que las nuevas unidades penitenciarias no sean depósitos de personas, sino centros de formación y producción que optimicen el uso de los recursos públicos y devuelvan a la sociedad ciudadanos capacitados para la vida en libertad.














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