Se trata principalmente de mosquitos del género “Psorophora”, conocidos como “mosquitos de inundación”, que aparecen en gran cantidad cuando se acumulan extensos cuerpos de agua tras precipitaciones abundantes.
“Son más grandes, de color oscuro y bastante agresivos al picar, pero no representan un riesgo sanitario porque no transmiten enfermedades como dengue o chikungunya”, aclaró la especialista.
¿POR QUÉ HAY MÁS MOSQUITOS AHORA?
Paredes explicó que, a diferencia de lluvias habituales, las recientes precipitaciones dejaron grandes acumulaciones de agua que no se drenaron rápidamente, generando criaderos ideales para estos insectos.
A esto se suma un dato clave: el ciclo de vida del mosquito se ha acelerado. “Antes hablábamos de siete días, hoy puede completarse en cinco días o menos, lo que favorece su rápida proliferación”, indicó.
DIFERENCIAS CON EL MOSQUITO DEL DENGUE
La especialista señaló que estos mosquitos se desarrollan en grandes charcos o zonas inundadas, a diferencia del Aedes aegypti, que se reproduce en pequeños recipientes con agua dentro de los hogares. “Cualquier objeto que acumule agua, desde una tapita hasta un bebedero de animales, puede ser criadero de Aedes aegypti”, recordó.
MEDIDAS DE PREVENCIÓN
Ante la presencia masiva de estos insectos, desde SENEPA recomiendan: Usar repelente. Vestir ropa clara y que cubra la piel. Mantener puertas y ventanas cerradas en horas de mayor actividad (mañana y atardecer). Evitar acumulación de agua en recipientes. Tapar o lavar contenedores que se utilicen para almacenar agua. También se sugiere cubrir los recipientes con mallas finas para evitar que los mosquitos depositen huevos.
FACTORES QUE ATRAEN A LOS MOSQUITOS
Paredes explicó que los colores oscuros, el sudor y la emisión de dióxido de carbono atraen a los mosquitos, mientras que ciertos olores pueden repelerlos parcialmente. Sin embargo, insistió en que el uso de repelentes sigue siendo la medida más efectiva.
TRABAJO PREVENTIVO
Desde el SENEPA continúan con mingas ambientales y eliminación de criaderos, además de tareas de concienciación ciudadana. “La clave sigue siendo la prevención. Es fundamental revisar los patios después de cada lluvia y eliminar cualquier posible criadero”, concluyó.














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