Durante la mesa de trabajo, se analizaron los marcos legales vigentes, propuestas técnicas y estudios de factibilidad económica. El objetivo es claro: transformar el potencial hídrico de Paraguay en un motor de desarrollo industrial y social a través de la piscicultura.
La acuicultura es el conjunto de actividades, técnicas y conocimientos de crianza de especies acuáticas (animales y plantas) en ambientes controlados. A diferencia de la pesca extractiva tradicional, la acuicultura permite gestionar el ciclo de vida completo del organismo.
BENEFICIOS CLAVE DEL SECTOR
Seguridad Alimentaria: Proporciona una fuente constante de proteína de alta calidad.
Sostenibilidad: Al ser controlada, reduce la presión sobre las poblaciones de peces silvestres en ríos y arroyos.
Eficiencia: El pescado tiene uno de los índices de conversión alimenticia más altos (necesita menos alimento que el ganado vacuno para generar un kilo de carne).
UN IMPACTO QUE TRASCIENDE LA PRODUCCIÓN
La llegada de capital extranjero en este rubro no solo implica infraestructura; representa un cambio de paradigma para el campo paraguayo. Entre los beneficios directos se destacan: Reactivación económica en zonas rurales e interior del país. Los pequeños y medianos productores locales podrán acceder a conocimientos avanzados y mejores prácticas. Bajo la lupa del MADES, los proyectos aseguran un crecimiento que respeta la biodiversidad y el uso responsable del agua.
Desde el MADES, las autoridades fueron enfáticas: Paraguay está abierto a la inversión, siempre que esta cumpla con el rigor de las normativas ambientales para garantizar que el progreso de hoy no comprometa los recursos del mañana.














Dejá tu comentario