Cada niño merece crecer sabiendo que es amado, protegido y que tiene un lugar al cual pertenecer. Con esta convicción, Paraguay Protege Familias (PPF) realizó los días 16 y 17 de octubre el Congreso PPF 2026, bajo el lema “Hijos, no huérfanos”, una convocatoria que puso en el centro la responsabilidad de la Iglesia y de la sociedad de brindar amor, cuidado y oportunidades a la niñez en situación de vulnerabilidad.
El encuentro, desarrollado en el Hotel TRYP de Asunción, congregó a pastores, líderes cristianos, familias, organizaciones y personas comprometidas con una misión que trasciende las palabras: contribuir a que cada niño y adolescente pueda crecer en un entorno seguro, rodeado de afecto, dignidad y sentido de pertenencia.

Bajo el lema “Hijos, no huérfanos”, el Congreso propuso mirar a cada niño desde su dignidad y su identidad como hijo amado por Dios, invitando a la comunidad cristiana a traducir esa convicción en acciones concretas de protección, acompañamiento y servicio.
La actividad contó con la participación de Aixa de López, de Guatemala, y David Navarro, quienes compartieron mensajes y reflexiones orientados a despertar una mayor sensibilidad hacia las necesidades de la niñez vulnerable. Sus intervenciones desafiaron a los presentes a vivir una fe activa, capaz de reflejar el corazón del Padre a través del cuidado de quienes más necesitan amor y protección.
Los testimonios compartidos durante las jornadas también permitieron conocer historias de vidas transformadas por el amor, la fe y la oportunidad de crecer en una familia. Relatos que recuerdan que detrás de cada niño hay una historia, necesidades que deben ser atendidas y un futuro que merece ser acompañado con esperanza.
UNA MISIÓN QUE VA MÁS ALLÁ DE LA ADOPCIÓN
Uno de los principales mensajes del Congreso fue que proteger a la niñez no se limita al acogimiento familiar o a la adopción. También significa prevenir situaciones de vulnerabilidad, fortalecer a las familias, acompañar a padres y cuidadores, capacitar a quienes trabajan con niños y promover comunidades capaces de ofrecer entornos seguros y afectivos.

En este desafío, las iglesias tienen la posibilidad de desempeñar un papel fundamental. Desde comedores y programas de voluntariado en hogares hasta iniciativas de mentoría y acompañamiento familiar, existen numerosas formas de acercarse a la niñez vulnerable y contribuir a que ningún niño quede sin apoyo.
La propuesta apunta a construir una cultura en la que el cuidado de los niños sea una responsabilidad compartida, donde las familias reciban acompañamiento y las comunidades se conviertan en redes de apoyo para quienes atraviesan situaciones difíciles.
Para fortalecer esta tarea, el Congreso incluyó plenarias, espacios de adoración, testimonios, TED Talks y mesas de coaching. Estos espacios permitieron intercambiar experiencias, adquirir herramientas prácticas y estrechar vínculos entre quienes comparten el compromiso de trabajar por la protección de niños y adolescentes.
El encuentro contó además con el apoyo de la Asociación de Iglesias Evangélicas del Paraguay (ASIEP) y la Asociación de Pastores Evangélicos del Paraguay (APEP), que reafirmaron el compromiso de la Iglesia paraguaya de involucrarse activamente en el cuidado de la niñez vulnerable.
QUE CADA NIÑO ENCUENTRE AMOR, PROTECCIÓN Y PERTENENCIA
A través del Congreso PPF 2026, Paraguay Protege Familias renovó su llamado a pastores, líderes, familias, organizaciones y a toda la sociedad a asumir esta misión de manera conjunta: trabajar para que cada niño y adolescente tenga la oportunidad de crecer en una familia segura, con amor, dignidad y acompañamiento.

“Hijos, no huérfanos” es más que el nombre de un Congreso. Es una invitación a mirar más allá de las necesidades inmediatas, a involucrarse en las historias de quienes necesitan protección y a construir comunidades donde el amor se demuestre con presencia, compromiso y acciones concretas.
Porque la niñez necesita más que buenas intenciones: necesita adultos dispuestos a cuidar, familias fortalecidas y comunidades que no permanezcan indiferentes.
El desafío es que cada niño pueda crecer sabiendo que es amado, que está protegido y que no está solo. Porque cada niño merece una familia segura y llena de amor.














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