Gobierno atribuye a su gestión la suspensión de la marcha campesina y niega acuerdos o presiones

Por primera vez en años, la tradicional marcha campesina de marzo no se realizará, un hecho inédito que el Gobierno atribuye directamente a su gestión en el sector agrícola. En entrevista con RCC Radio este miércoles, el ministro de Agricultura y Ganadería, Carlos Giménez, rechazó de plano que haya existido algún tipo de acuerdo, concesión o presión institucional para frenar la movilización, y sostuvo que la desactivación responde exclusivamente a un “trabajo de campo” más eficiente.

Gobierno atribuye a su gestión la suspensión de la marcha campesina y niega acuerdos o presiones

“No hubo ninguna entrega, más que nuestro trabajo”, afirmó el ministro, al ser consultado sobre versiones que apuntaban a supuestas negociaciones con organizaciones campesinas. En ese sentido, explicó que la estrategia del Gobierno ha sido redireccionar los recursos del Estado para que lleguen directamente a los productores, evitando intermediaciones tradicionales.

Giménez reconoció que el sistema institucional vinculado al agro es “complejo”, pero insistió en que el enfoque actual apunta a mejorar la eficiencia en el uso de los recursos disponibles. “Buscamos que el presupuesto llegue a lugares donde antes no llegaba y que impacte en la economía más vulnerable”, indicó.

El ministro también describió las limitaciones estructurales que enfrenta el agricultor paraguayo, como las dificultades de acceso al crédito, problemas relacionados con la tenencia de la tierra y restricciones en el mercado. Según dijo, estos factores han llevado históricamente a que muchos productores pierdan interés en la actividad agrícola.

En ese contexto, cuestionó los resultados de décadas de inversión estatal en el sector. “¿Cuánto dinero ya se invirtió en nombre de los agricultores y qué resultados vemos?”, planteó, sugiriendo que parte del problema radica en la forma en que se canalizaron los recursos en el pasado.

LLEGADA DIRECTA AL PRODUCTOR

Ante las críticas que señalan una supuesta presión del Gobierno sobre líderes campesinos o incluso la “compra de silencio”, Giménez respondió que su administración optó por una estrategia distinta: llegar directamente al productor.

“Lo que hacemos es un bypass al líder que venía a pedir siempre lo mismo”, afirmó, al tiempo de cuestionar el rol de ciertos referentes que, según dijo, históricamente han monopolizado la interlocución con el Estado.

El ministro sostuvo que, en muchos casos, los beneficios llegaban a los agricultores únicamente a través de estos intermediarios, dejando fuera a sectores que nunca fueron atendidos. “Nosotros llegamos directamente a ese productor que antes no era escuchado”, aseguró.

MENOR PRESIÓN Y DESGASTE DE LAS MOVILIZACIONES

Giménez también contextualizó la suspensión de la marcha campesina en una tendencia de los últimos años, marcada por una disminución progresiva de la convocatoria y la intensidad de las protestas.

Recordó que en el último año incluso se intentó impulsar una movilización más fuerte, con intenciones de generar presión política sobre el Gobierno, pero que finalmente no tuvo el impacto esperado. “No pasó más que una marcha normal y con menor afluencia”, sostuvo.

A su criterio, esto responde a una mayor presencia estatal en el campo, a través de lo que definió como una “asistencia integral”, aunque reconoció que todavía no alcanza a la totalidad del sector.

PRODUCCIÓN, MERCADO Y CONTROL: LOS EJES DEL DISCURSO

El ministro puso énfasis en la necesidad de fortalecer la producción nacional como mecanismo para mejorar los ingresos de los agricultores. Citó como ejemplo el caso del tomate, asegurando que Paraguay tiene capacidad para producir durante todo el año, evitando así depender de importaciones.

Indicó que la demanda local ronda los 200.000 kilos diarios, lo que representa un volumen económico significativo que, según dijo, debería beneficiar principalmente a los productores nacionales.

“Es muchísimo dinero que puede quedar en la caja del productor paraguayo, pero hoy se va al extranjero”, lamentó, al tiempo de señalar que de unos 400 millones de dólares vinculados a productos como tomate, papa, cebolla y ajo, solo el 40% permanece en el país.

En esa línea, cuestionó la concentración de la producción en determinados meses del año, lo que —según explicó— genera sobreoferta, caída de precios y posteriores acusaciones de contrabando. “Cuando ofertamos de más, el precio baja”, resumió.

UN DISCURSO QUE MEZCLA AUTOCRÍTICA Y DEFENSA

A lo largo de su intervención, Giménez combinó críticas a gestiones anteriores con una defensa de la actual administración, destacando que, pese a contar con un presupuesto más limitado, se busca generar mayor impacto mediante control y eficiencia.

También apeló a un discurso más amplio sobre el desarrollo del país, señalando que el objetivo es construir un Paraguay con mayor crecimiento económico y mejores condiciones para las futuras generaciones.

Sin embargo, más allá del relato oficial, la ausencia de la marcha campesina —históricamente un termómetro del malestar social en el campo— abre interrogantes sobre si se trata de un cambio estructural en la relación entre el Estado y los productores, o simplemente de una coyuntura marcada por nuevas formas de intervención gubernamental.

 

Salir de la versión móvil