El anuncio del ministro de Educación y Ciencias, Luis Ramírez, sobre la eliminación de tareas escolares en el hogar ha generado diversas reacciones en la comunidad educativa. Mientras algunos sectores celebran la medida como un paso hacia una educación más eficiente dentro del aula, otros expresan preocupación por su impacto en la formación académica de los estudiantes.
El presidente de la Federación Nacional de Asociaciones de Padres de Estudiantes del Paraguay (FENAPEP), Ing. Miguel Ortigoza, señaló que existen posturas contrapuestas entre los padres y aclaró que la medida del MEC no implica la supresión total de actividades fuera del aula, sino un cambio en su enfoque.
“Sin duda hay personas que aplauden la decisión, mientras que otras no están de acuerdo. También están quienes se oponen totalmente. Sin embargo, es importante resaltar que el ministro no habló de eliminar todas las tareas, sino de modificar su estructura. Lo que él planteó es que aquellas tareas repetitivas, como ejercicios de suma, resta o multiplicación, se realicen exclusivamente en la escuela. En cambio, las actividades que impliquen investigación y participación familiar seguirán desarrollándose en el hogar”, explicó Ortigoza.
El representante de FENAPEP también destacó la necesidad de contextualizar la medida con la realidad de los hogares paraguayos. “Debemos considerar que muchos padres no tienen las condiciones para acompañar a sus hijos con las tareas. Hay hogares donde solo está la madre, que trabaja todo el día, y se le hace difícil asumir esa responsabilidad. También hay familias donde los padres no han completado la educación primaria y enfrentan dificultades para asistir a sus hijos en el aprendizaje”, indicó.
Otro punto señalado por Ortigoza es el equilibrio entre la carga académica y la vida personal de los niños. “El ministro también mencionó que esta medida busca dar a los chicos más tiempo para realizar otras actividades y fortalecer los lazos familiares. No se trata solo de una cuestión académica, sino de una visión integral del desarrollo infantil”, puntualizó.
Finalmente, Ortigoza consideró que la implementación de esta política deberá ser monitoreada a lo largo del año lectivo para evaluar sus efectos y realizar ajustes si es necesario. “Tenemos un año de evaluación por delante. Si esta decisión no da los resultados esperados, a mitad de año se podrán hacer modificaciones. Las federaciones de padres estarán atentas para analizar el impacto real en el rendimiento de los estudiantes”, concluyó.
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