Durante el recorrido, el mandatario estuvo acompañado por el vicepresidente Pedro Alliana, el director ejecutivo de la EBY, Luis Benítez, y la ministra de Obras Públicas, Claudia Centurión. En el lugar verificaron el montaje de la infraestructura que albergará tres turbinas tipo Kaplan de eje vertical.
Estas unidades sumarán una capacidad instalada de 270 megavatios (MW) al sistema, permitiendo aprovechar un caudal ecológico de 1.500 m³/s e incrementar en cerca de un 10% la producción anual de energía de Yacyretá.

El jefe de Estado destacó que la continuidad del emprendimiento fue fruto de intensas gestiones políticas y operativas para destrabar los conflictos contractuales y el bache financiero que habían paralizado las obras en periodos anteriores.
«Hoy podemos ver una obra que avanza con fuerza y que representa una enorme oportunidad para el Paraguay. La energía es uno de nuestros mayores activos y debemos administrarla con una visión de largo plazo», puntualizó Peña ante los medios.
IMPACTO AMBIENTAL CERO
Uno de los puntos más rescatables del proyecto ejecutivo es su diseño de bajo impacto ambiental. Al tratarse de una maquinización sobre una estructura ya existente, el aprovechamiento del brazo Aña Cuá no requerirá la creación de nuevas áreas de inundación. El agua turbinada retornará de manera directa al cauce natural, preservando íntegramente las condiciones ecológicas de la zona.
De acuerdo con el cronograma oficial de la binacional, la primera de las tres unidades generadoras comenzará a operar comercialmente en el año 2028, mientras que la culminación total e integración definitiva del complejo energético está proyectada para 2029.















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