El Gobierno del Paraguay ha decidido dar un giro drástico en su estrategia de seguridad interna. Tras una sesión de urgencia del Consejo de Defensa Nacional (CODENA) en el Palacio de Gobierno, el presidente Santiago Peña, en su carácter de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de la Nación, anunció una medida sin precedentes: la ruptura de los límites territoriales tradicionales para la actuación militar en el combate a grupos criminales.
Según se informó en rueda de prensa en Palacio de Gobierno, a través de un próximo decreto presidencial, las Fuerzas Armadas quedarán facultadas para intervenir en cualquier punto del territorio nacional donde se identifique una «amenaza concreta». Esta decisión responde directamente al reciente secuestro de Almir de Brun y a la creciente influencia de grupos armados en el departamento de Canindeyú, una zona que anteriormente no formaba parte del área de influencia convencional de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC).
«DONDE ESTÉ LA AMENAZA, ESTARÁ EL ESTADO»
Al respecto, el almirante Cíbar Benítez, secretario ejecutivo del CODENA, fue tajante al explicar que las instituciones de defensa no pueden quedar «atadas de manos» por límites departamentales mientras las células criminales se desplazan con libertad. «La amenaza se mueve, y el Estado debe tener la flexibilidad legal para perseguirla», señaló.
Por su parte, el General de Ejército César Augusto Moreno, comandante de las Fuerzas Militares, detalló que no se trata de una militarización masiva del país, sino de un empleo focalizado de inteligencia y fuerza operativa. El Comando de Operaciones de Defensa Interna (CODI) recibirá un refuerzo inmediato en personal y logística para operar de forma conjunta con la Policía Nacional en puntos críticos.
BLINDAJE A LA ZONA PRODUCTIVA
A su turno, el ministro del Interior, Enrique Riera, informó que el mandato presidencial incluye un plan de choque para proteger la temporada de cosecha. La Policía Nacional multiplicará su presencia en rutas, caminos vecinales y comisarías estratégicas, estableciendo retenes de control para garantizar la seguridad de productores y comunidades indígenas, quienes hoy se sienten vulnerables ante el avance del crimen organizado.
Riera también destacó asimismo que esta ofensiva ya está dando frutos, mencionando el esclarecimiento de secuestros previos y la captura del presunto autor intelectual del asesinato del teniente coronel Morales, hitos que el Gobierno presenta como prueba de una «ofensiva coordinada».
PRIORIDAD ABSOLUTA: EL RETORNO DE ALMIR DE BRUN
En el centro de este despliegue se encuentra la vida del joven trabajador Almir de Brun. El ministro de Defensa, Gral. (R) Óscar González, confirmó que las tareas de reconocimiento e inteligencia en el terreno se han intensificado.
Según la casa de Gobierno, en un gesto de apoyo directo, el presidente Santiago Peña mantuvo una comunicación telefónica con la familia de la víctima para transmitirles el respaldo total del Estado paraguayo. La consigna oficial es clara: el retorno sano y salvo del secuestrado es la prioridad número uno del gabinete de seguridad.
Con estas medidas, el Poder Ejecutivo busca reafirmar su autoridad y demostrar que la soberanía territorial no es negociable, adaptando el marco legal a una realidad criminal cada vez más dinámica y violenta.














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