Al referirse a la media sanción de la Cámara de Diputados al proyecto de ley que prohíbe absolutamente el matrimonio de menores de edad, la legisladora señaló para RCC Radio que la legislación paraguaya aún conserva excepciones en el Código Civil que permiten a adolescentes de 16 y 17 años contraer matrimonio.
Para Estigarribia, esta norma ha funcionado en la práctica como una «puerta trasera» que facilita a personas adultas formalizar relaciones con menores, legitimando vínculos desiguales, desprotegiendo a las víctimas y generando contradicciones con leyes penales que sancionan delitos como el estupro.
LA FALACIA DEL MATRIMONIO COMO «SOLUCIÓN»
Uno de los principales obstáculos para erradicar esta práctica radica en patrones culturales profundamente arraigados en la sociedad paraguaya, especialmente en zonas del interior.
La diputada Estigarribia remarcó que durante años se sostuvo la idea equivocada de que el matrimonio temprano representaba una salida frente a un embarazo adolescente o una vía para aliviar situaciones de extrema pobreza.
Sin embargo, la parlamentaria fue enfática al sostener que el embarazo adolescente no se resuelve con un matrimonio:
Pérdida de oportunidades educativas: Las adolescentes obligadas o presionadas a casarse suelen abandonar el sistema escolar, limitando gravemente sus posibilidades de desarrollo personal y profesional.
Falta de contención real: La diputada subrayó que una menor en situación de embarazo no necesita una libreta de matrimonio, sino acceso prioritario a la salud, contención familiar, continuidad en sus estudios y políticas públicas que le permitan construir un proyecto de vida con autonomía.
Coartada legal para abusos: Al permitir que un adulto formalice una unión con una menor, se normaliza una práctica que limita derechos y encubre situaciones de vulnerabilidad e impunidad.
EXIGENCIAS INTERNACIONALES Y VACÍOS PENDIENTES
Estigarribia recordó además que estas observaciones responden a llamados de atención e interpelaciones directas que organismos internacionales, como las Naciones Unidas, han realizado de forma reiterada a las delegaciones paraguayas. En dichas instancias se ha exigido a Paraguay eliminar todas las formas de matrimonio infantil y combatir prácticas análogas como el «criadazgo».
No obstante, la diputada advirtió que cerrar la vía del matrimonio formal es solo el primer paso. Para Estigarribia, el desafío más complejo sigue siendo abordar las uniones tempranas de hecho o concubinatos, una problemática sumamente extendida en el país que requerirá un cambio cultural profundo, fortalecimiento de valores familiares y un trabajo coordinado en materia educativa.
